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Semana de la puntanidad y el sanluisismo
jueves, 21 agosto de 2014 | 12:36

Pintura, escultura y música en todas las escuelas de San Luis

Este jueves las actividades académicas que se desarrollan en cada aula pública y privada de la provincia comprenden ramas del arte que enraizan historias al trino de guitarras, tonadas, y símbolos inmortales.

Las 100 guitarras mercedinas, símbolo de la puntanidad y el sanluisismo

Las 100 guitarras mercedinas, símbolo de la puntanidad y el sanluisismo

Ricardo Arancibia Rodríguez, Changuito Arce, Las Voces del Chorrillero, Jorge y Rafael Arancibia Laborda son algunos de los músicos y cantores que quedarán grabados a tiza en cada escuela de San Luis. También, la fuente escultórica de los artistas Julio Cesar Domínguez y Luis Walter Lucero que con dos figuras metálicas , inspiradas en “la “Canción para amar el Agua”, de Antonio Esteban Agüero, exaltan la comunión del varón y la mujer con la naturaleza en Merlo, será otro clásico recorrido por la semana de la puntanidad y el sanluisismo.

Entonces, si se habla de escultura puntana, surgirá pronto Miguel Ángel Nevot, hijo de la antigua Dixomville, hoy Fortín El Patria, galardonado con numerosos premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Sus creaciones relumbran  en el museo Dora Ochoa de Masramón. Allí, los cuadros de Nicolás Antonio de San Luis también están atesorados en la capital puntana. Y la pintura además convocará, entre las aulas y los salones de uso múltiples, a Melgarejo Muñoz, Asunta Manca de Heredia, entre otros artistas que colorearon la puntanidad.

El museo provincial Dora Ochoa de Masramon atesora obras de Nicolás Antonio de San Luis y Miguel Ángel Nevot

El museo provincial Dora Ochoa de Masramón atesora obras de Nicolás Antonio de San Luis y Miguel Ángel Nevot

La música regalará tonadas, esas que según el historiador Jesús Liberato Tobares, son el alma de la cuyanidad. Porque en la comunión de las guitarras resuena el sanluisismo y se abraza a otros pueblos. “Ningún pacto o tratado podrá unir más estrechamente a sanjuaninos, mendocinos y puntanos que sus bienes culturales, entre ellos la tonada, porque a través de su poesía y su música la cuyanidad expresa sus dolores, sus alegrías, sus nostalgias, su sed de belleza y su ansiedad de trascendencia”, explica la historiadora María Teresa Carreras de Migliossi en su libro “La tonada en la provincia de San Luis”, que puede descargarse gratis en la biblioteca pública digital.

“No ha de morir la tonada como mueren todas las creaciones artificiales, porque cuando en la voz de los cantores populares enciende su lámpara de mágica belleza, empieza a ser flor perenne, supérstite más allá de la desolación de las salinas y la tristeza de los jumiales”, sentencia Liberato Tobares.

Tonada o canción

“Hasta las primeras décadas del siglo XX la tonada se nombraba simplemente como “canción”. Tengo noticias de ello por los relatos de muchas personas que he entrevistado, antiguos pobladores de zonas rurales o de ambientes ciudadanos”, dice “Cholita” Carreras. Antaño, los abuelos, según referencia la profesora, cantaban las tonadas como dedicatorias o de cogollos.

“Con el tiempo, la magia de la radio fue cubriendo distancias hasta instalarse en la vida de los pequeños pueblos, difundiendo así el nombre de tonada que llega hasta nuestros días”, historia Carreras, quien aporta en su libro: “Fue en las ciudades donde primeramente  estas canciones fueron llamadas tonadas y esto por el privilegio de poder escuchar las audiciones radiales que difundían ya las grabaciones de Don Hilario Cuadros y sus “Trovadores de Cuyo”; de don Bonaventura Luna y porqué no, del Gran Carlos Gardel que con anterioridad a ellos llevó al disco “Una rosa para mi rosa”, composición que figuraba como tonada”.