Johanna Soria, de 36 años, y Malién González, de 17, representan el esfuerzo, el sacrificio y la felicidad por transitar la escuela secundaria y egresar de las Escuelas Públicas Digitales.

No importa cuánto tiempo pase ni el esfuerzo necesario para transitar el camino, al final con el título de egresado en mano la felicidad personal y el orgullo familiar lo superan todo. Johanna Soria, de 36 años y de la localidad serrana de Potrero de los Funes y Mailén González, de 17 años, de Navia, en el sur provincial, cuentan sus historias con diploma en mano de la EPD.

Johanna dice entre lágrimas: “Me recibí de bachiller en la Escuela Digital ULP, el año pasado se complicó bastante, pensé en abandonar muchas veces, con la pandemia, los niños, el trabajo, era muy complicado. Me siento re emocionada. También estoy haciendo un auxiliar en criminalística que terminé en abril y ahora el diplomado”.

La estudiante de Potrero agradeció a al Gobierno “que nos da el apoyo y la ayuda, a nuestro profesor que me motivó y ayudó, y a los compañeros por el apoyo”.

Johanna no duda: “Terminen que es algo muy lindo, da mucha emoción. Y sin este título hoy no somos nada. Se puede estudiar desde cualquier lugar de la provincia, no es difícil, yo siendo mamá, con dos niños y un trabajo lo hice. Todo se puede, siempre con el apoyo y la ayuda de la familia, que la familia esté arriba de uno ayuda mucho”.

Mailén, de Navia, mostró su emoción: “Terminé la secundaria, esperé mucho y me esforcé mucho para lograrlo. Estoy muy contenta de haberlo logrado. Ahora voy a hacer el profesorado en Ciencias de la Computación. Le doy gracias a mi papá, a mi hermana y tíos que siempre están presentes”, dijo entre lágrimas que representan una enorme satisfacción.

 

Nota, fotos y video: Prensa ULP.