Este 1° de febrero se cumplen 124 años del nacimiento del pintor y escultor nacido en Italia, pero que desde temprana edad vivió en la provincia.

La vida del escultor Nicolás Antonio Russo fue artísticamente muy prolífica y apasionada. Si bien no nació en nuestra provincia, donde se desarrolló como artista, adoptó su nombre y todo el mundo lo conoció como Nicolás Antonio de San Luis. Tuvo una importante trayectoria y muchas de sus obras fueron premiadas a nivel nacional e internacional.

Una vida dedicada al arte

Russo nació en Sicilia, en Barcelona de Messina, el 1 de febrero de 1897. Llegó a la Argentina con su abuelo en 1903 y se reunió con su padre, Mariano Russo, que había venido en 1900 con el resto de la familia y se radicó en Villa Mercedes.  En 1918 se naturalizó argentino y tomó como apelativo artístico el nombre de la provincia que lo recibió y con la cual se sintió identificado.

Durante el gobierno de Carlos Alric, recibió una beca que le permitió estudiar en la Academia Nacional de Bellas Artes. Desde Buenos Aires se dedicó con ahínco a ilustrar poemas y libros de sus amigos escritores como, por ejemplo: “Alas” de Berta Vidal de Battini; en 1922 ilustró la tapa de “Fabián Llovera”, novela de Rovira Vilella; en 1924 la tapa de “Ínsula criolla”, de Gilberto Sosa Loyola, que en ese momento firmaba con el seudónimo de “Narciso Cobas”.

También realizó retratos y pinturas de personajes históricos, como el retrato de Juan W. Gez, el de Don Justo Daract, un retrato al óleo de Juan T. Zavala, un dibujo de Juan Llerena. Sus obras fueron reproducidas en importantes publicaciones de Buenos Aires como la revista “El hogar”.

Antes de concluir sus estudios en 1922, obtuvo el Primer Premio en Pintura con el óleo “La muerte del angelito”, en el V Salón Nacional de Artes Decorativas.

En 1923 egresó y obtuvo en San Luis dos becas muy importantes que le permitieron perfeccionarse en Europa. Un año después, fue invitado al V Salón de Otoño de Madrid. Envió seis obras: “La muerte del angelito”; “El Señor de la Quebrada”; “Un entierro en San Luis”; “La raza gaucha”; “El Niño Jesús” y “La Promesa”.

Desde España realizó viajes a Francia e Italia, que le permitieron recorrer las mejores galerías de arte y entablar contacto con los grandes de la época.

A su regreso de Europa, en 1928, se radicó en la ciudad de Córdoba hasta 1937, y se dedicó a la docencia como Profesor de dibujo en la Academia Provincial de Bellas Artes.

Algunos de sus premios

– 1929: 2º Premio Salón Nacional de Escultura con el bronce “El lírico”.

– 1933: 1º Premio en el Salón Anual de Santa Fe, con el bronce “Thela”.

– 1935: Premio “Exposición” de la Exposición del Cuarto Centenario de la Ciudad de Buenos Aires con el bronce: “Faunesa Melancólica”.

– 1937: 1º Premio Salón Anual de Pergamino con el bronce, “El lírico”.

– 1937: 1º Premio Salón Anual de Rosario con el bronce: “El Grabador Víctor Delhez”.

En 1937 le ofrecen la cátedra de Modelado, Dibujo y Anatomía Artística, en el Profesorado de Arte de la Escuela Normal Nº 2, en la ciudad de Rosario.

Característica de sus obras

Trabajó en yeso, arcilla, bronce, piedra y mármol. Sus obras ponen de manifiesto una sólida formación y exigente rigor constructivo. Destacan expresividad, el vigor, y la sobriedad de sus acabados. Supo capturar el paisaje y rasgos fisonómicos de los habitantes de la región, expresando un limpio academicismo.

Nicolás Antonio Russo descansa en San Luis

Nicolás Antonio Russo falleció a los 63 años en la localidad cordobesa de Calamuchita, el 1° de marzo de 1960.  Sin embargo, el artista que compartió sus días con su esposa, Thela Henric, pidió ser enterrado en la ciudad de San Luis y bajo una piedra de granito. Actualmente sus restos mortales descansan en una urna cineraria, en un monumento en el predio de Terrazas del Portezuelo.

 

Nota y foto: Prensa Programa Cultura.