Al cumplirse los 200 años del enfrentamiento en las playas de Pescadores, Perú, se recuerda la destacada actuación del puntano Juan Pascual Pringles.

El historiador Martín Baca recuerda la gesta del héroe de Chancay.

Al cumplirse este miércoles 25, los 200 años de este hecho histórico, el historiador Martín Baca explicó que en el año 1820, Juan Pascual Pringles con el grado de teniente se encontraba en Perú formando parte de la Expedición Libertadora. Allí, también estaba en cercanías el batallón Numancia, perteneciente al ejército realista, el cual contaba con poco más de mil plazas.

“Por medio de un acuerdo secreto entre patriotas y oficiales de aquel batallón enemigo, se esperaba que pronto aquel se sumara a la causa americana. Para lograr este objetivo, el general San Martín utilizó hombres de confianza que llevaran y trajeran información. Así, a fines de noviembre se dispuso una partida al mando del teniente Pringles, con la misión de escoltar a un joven peruano patriota; hombre de confianza de Alvarado y San Martín; quien portara un pliego para algunos oficiales del batallón Numancia”, explicó Baca.

El historiador continúa describiendo que este grupo de patriotas marchó toda la noche y al amanecer llegó a Pescadores, una caleta situada a 15 kilómetros de Chancay, lugar del despacho de aquel mensaje, de lo cual dejó fiel testimonio Rudencio Alvarado.

En base a las consultas bibliográficas realizadas por Martín Baca, Pringles y sus hombres son sorprendidos esa mañana por una partida realista de unos setenta hombres, triplicando así las fuerzas patriotas. Entonces, Pringles formó carga de caballería junto a diecinueve granaderos y se lanzó al enemigo rompiendo las filas en el primer choque. Dada la disparidad de fuerzas, los patriotas son reducidos y el bravo Pringles, a rienda tendida, clava espuelas en su corcel y sin dudarlo entra en el océano Pacífico, seguido por algunos granaderos. Al ver el arrojo y la dignidad de los patriotas, dos oficiales enemigos a gritos desde la costa le dan garantía de vida ante una rendición.

“Así fue que el combate de Chancay le sumó a Pringles una medalla más, le sumó el reconocimiento del libertador San Martín, plasmó su fama de hombre bravo, la cual ya se conocía en Perú desde 1819. Chancay le sumó a la historia de la independencia coraje, valentía y puso en alto la bravura de los puntanos en combate. A 200 años de Chancay, el pueblo de San Luis puede gritar: ‘Viva el coronel Pringles, valiente entre valientes’”, concluyó el historiador Martín Baca.

 

Nota y foto. Prensa Programa Cultura.