La vocalista del grupo “María Asencio y Las Morenas” tiene más de 20 años de trayectoria en la música. Hace 2 años se sumó al sistema de bandas, coros y grupos de danza “Sueños del Arte” para seguir aprendiendo.

Cuando María Asencio ingresó al Sistema “Sueños del Arte”, comenzó tomando clases de saxo. Para ella fue un gran desafío y responsabilidad porque, aunque lleva más de dos décadas de experiencia sobre los escenarios, era la primera vez que iba a tomar clases con un instrumento de viento. Reconoce que al principio le costó mucho, pero con la ayuda de sus profesores pudo aprender rápido. “Para mí fue muy bueno, porque acá, además de enseñarte a interpretar se enseña el manejo y el cuidado del instrumento. Te educan en un sentido amplio”, explicó María.

Al poco tiempo de su ingreso a “Sueños del Arte” se conformó la banda marcial “Pancha Hernández” que está integrada únicamente por mujeres. María fue convocada para integrarla como saxofonista, y aunque reconoce que sentía temor porque ella recién estaba aprendiendo a ejecutar ese instrumento, aceptó el desafío y expresa que por amor a la música y la responsabilidad con la que trabaja, le permitieron estar a la altura de las circunstancias.

Posteriormente, por razones de salud, tuvo que dejar de tocar el saxo e inmediatamente audicionó para teclado y acordeón, que son los instrumentos que ejecuta desde la adolescencia. A partir de ese momento todo cambió, ya que comenzó a ser la voz del grupo “Sexto Sentido”, en el cual además de cantar ejecuta el acordeón. Así es como junto a 5 artistas del sistema interpretan música litoraleña. Si bien desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio no pudieron volver a los escenarios, recuerda que: “Nos iba muy bien. La gente se entusiasmaba, bailaba. Cuando íbamos al interior a realizar una presentación mucha gente me reconocía y eso me da mucha satisfacción”, aseguró María.

Aunque hasta la actualidad sigue entrenándose en la lectura de música y aprendiendo, mantiene vivo el sueño de tener un teclado y un acordeón nuevos “cero kilómetros”, dice entre risas. Manifiesta que tiene la necesidad de que todos los momentos del día sean productivos y que ama la música porque “me da cosas maravillosas como por ejemplo la gente, el público que siempre te da fuerzas. La música es remedio para el alma porque te hace compartir, por eso estoy muy comprometida en superarme, generar aportes y brillar cada día más como resultado del esfuerzo”, concluyó la artista.

 

Nota y foto: Prensa Cultura.