Se trata de Daniel Jofré que junto a Catriel Franco conforman un dúo de acordeón y guitarra. Su música le pone alegría a las tardes de la localidad ubicada al norte provincial.

Desde Luján, Daniel Jofré, se muestra en este ciclo que propone el Programa Cultura, a través de las redes sociales, con la finalidad de que cada artista desde la periferia al centro, de toda la provincia, tenga su lugar de expresión y se muestre a todo el público puntano.

Jofré, junto a su acordeón, contó sobre sus inicios en la música y cómo eligió este instrumento para realizar su vocación artística, “Yo soy un artista emergente de la localidad de Luján, y en esta oportunidad vengo acompañado por mi sobrino Catriel Franco, guitarrista por adopción”, expresó.

“Junto a Catriel interpretamos muchos estilos musicales, pero nos destacamos en el folclore, nuestra música tiene mucho de chamamecero, ranchera y vals, que es lo que siempre nos piden cada vez que actuamos en algún lugar”, enfatizó Jofré.

“Hace 7 meses comencé con este instrumento, el acordeón fue un sueño desde siempre. Recién estamos empezando y me llena de orgullo saber que continuamos aprendiendo junto a mi primo y cada vez más canciones se suman a nuestro repertorio”, dijo el artista de Luján.

“Cuando cursaba mis estudios en 5° grado, comencé con esta veta artística de tocar un instrumento, mis inicios fueron con la percusión. Recuerdo la primera vez que toqué un bombo fue para mí una gran experiencia. Luego comencé a incursionar en la guitarra, también la flauta se convirtió en una de mis compañeras en la música y, por último, elegí el acordeón como mi gran sueño al interpretar chamamé y ranchera”, explicó Daniel.

Por último, Jofré destacó: “Nosotros venimos de raíces folclóricas, mi abuelo fue un intérprete de tonadas, un gran guitarrista que nos guió en esto de la música cuyana. Fue muy importante el apoyo que recibí de mi madre, yo siempre le decía que tenía muchas ganas de aprender a tocar el acordeón, quería darme ese gusto, y ella, en un gesto que jamás voy a olvidar, me regaló uno de los acordeones más hermosos del mundo, no porque fuera lindo el instrumento, sino porque es un regalo de mi mamá. De seguro ella me tiene mucha fe, por ese motivo fui aprendiendo rápido, y así junto a mi primo agregamos más y más canciones al repertorio, todos los días íbamos aprendiendo algo, con entusiasmo y con ganas”.

Nota, foto y video: Prensa Programa Cultura.