El granadero Juan Pascual Pringles nació un 17 de mayo de 1795.

En el día del natalicio de Pringles también se conmemora el Día del Granadero Puntano, en homenaje a los hombres de San Luis que participaron junto al general José de San Martín en la Guerra de la Independencia.

El investigador e historiador, Martín Baca, describe a Pringles con orgullo. Explica que su acción heroica no quedó limitada a la provincia y a su destacada actuación en febrero de 1819, cuando colaboró reduciendo la sublevación de prisioneros de guerra. Luego de haber servido a San Luis como alférez de Milicias de Caballería, fue incorporado en marzo del mismo año al Regimiento de Granaderos a Caballo, pasando así a formar parte del Ejército de los Andes y su heroísmo pasó los límites de su cuna natal. “Lo podemos llamar con gran orgullo Héroe de la Independencia de Sudamérica. Nos da crédito a esta mención el reconocimiento del general San Martín a la acción heroica de Chancay y las referencias que nos dejaron sus pares sobre su arrojo en sucesivas batallas y combates como en Pasco, Torata, Moquehua, Junín y Ayacucho”, remarcó el historiador.

Baca relata que sobre el grado militar que poseía Pringles al momento de incorporarse al Regimiento de Granaderos a Caballo, se suele escribir con entusiasmo. En unos apuntes para su foja de servicios, escritos por Pringles en el Perú en 1822, consta que entró al servicio como alférez de las Milicias de Caballería de San Luis el 1º de enero de 1813 y que desempeñó este cargo 6 años, 2 meses y 15 días, es decir hasta el 15 de marzo de 1819. Luego, pasó a formar parte de los Granaderos a Caballo.

El historiador Urbano Núñez ha referenciado también sobre las acciones de Pringles -hijo legítimo de don Gabriel Pringles y de doña Andrea Sosa- que fue bautizado en la iglesia matriz de la ciudad de San Luis el 12 de julio de 1795, por el teniente cura fray Félix Sosa que le puso óleo y crisma a la edad de dos meses, que quedaron escritas por siempre en la memoria de los puntanos y en el corazón del pueblo de San Luis.

Se recordará por siempre como un valiente que con muy pocos soldados a su mando, arrinconado contra los acantilados de Chancay y frente a un enemigo con fuerzas superiores en número que le pedía su rendición, se lanzó a caballo hacia el precipicio, cayendo al mar antes de rendirse o ser prisionero. Ese gesto suscitó la admiración de los vencedores que lo invitaron a retornar a tierra con todos los honores, figurando en los libros de guerra del general realista Valdez.

 

Nota: Prensa Programa Cultura.

Foto: Gentileza.