El obispo de la diócesis de San Luis, Pedro Martínez, ofició la misa que fue transmitida en vivo por televisión, radio e internet a miles de fieles de todo el país. La parroquia permaneció cerrada y no se permitió la presencia de peregrinos a lo largo de toda la festividad a raíz de la pandemia de coronavirus que sacude a todo el planeta.  

En una ceremonia nunca antes vista, impensada, histórica y a su vez lejana a todo el fervor que los fieles le imprimían año tras año, este domingo se celebró la misa en honor al Santo Cristo de la Quebrada. Fue con la tradicional misa que ofició el obispo diocesano de San Luis, monseñor Pedro Martínez, aunque en este 2020 y en plena pandemia del coronavirus, se desarrolló en una parroquia casi vacía y a puertas cerradas.

Igualmente, a través de transmisiones en vivo por internet, radio y televisión, miles de católicos pudieron, al menos a la distancia, venerar al Santo Milagroso. Las emisiones fueron consensuadas entre el Gobierno de San Luis, la Iglesia y la Municipalidad de Villa de la Quebrada.

Cuando el reloj marcaba las 17:13, monseñor Martínez abrió la ceremonia acompañado por el canto de las pocas personas que lo acompañaron en la parroquia. Apenas un puñado de hermanas, algunos sacerdotes y la intendenta de la localidad, Rosa Calderón. Sobre el sector izquierdo de la parroquia habían ubicado al Santo Cristo de la Quebrada, cuya imagen fue adornada con flores rojas y blancas.

Después de la lectura de la carta del apóstol San Pedro, el obispo Martínez dijo su homilía en la que hizo hincapié en la relación entre el Santo Cristo del norte sanluiseño con sus fieles a quienes instó a orar, a ofrecer sus sacrificios ante la cruz y pedir al Señor de la Quebrada por bendiciones y protección para sus familias.

“Queremos acompañarlos en el dolor de los fieles al Cristo de la Quebrada, en ese dolor, ese sufrimiento personal del párroco, de la intendenta, de la comunidad religiosa que atiende el santuario. Sobre todo de aquellos que hoy no pueden estar aquí. De todas las agrupaciones de peregrinos, de las agrupaciones gauchas del Santo Cristo de la Quebrada que hoy no pudieron venir hasta aquí”, expresó el obispo.“Pero Dios nos mira a todos. Hoy se celebra la fiesta del buen pastor, Jesucristo como buen pastor. ¿Han visto alguna vez las ovejas llevadas por un buen pastor?. Jesús es un buen pastor, que lleva a sus ovejas donde se puedan alimentar, donde puedan beber. Jesús en la cruz, al Cristo de la Quebrada nos lo muestra como un buen pastor que conoce a sus ovejas y ellas lo conocen a él. Lo escuchan y lo siguen porque conocen su voz. No siguen a otra voz”, agregó.

 

“Jesús nos conoce a nosotros, por nuestro nombre, conoce nuestro corazón. Hasta el último pliego, hasta lo más oculto de nuestra conciencia. Conoce nuestros límites, nuestras debilidades. Y como nos conoce, también podemos venir a sus pies a pedir perdón. Hemos perdido el sentido del pecado, por eso perdemos también el sentido de Jesucristo. El Cristo de la Quebrada nos muestra toda su bondad. Nos dice ‘Vengan a mí los que están cansados, los agobiados’. San Pedro nos indica que tenemos que unir nuestro sufrimiento a la Cruz. Hoy tenemos muchos sufrimientos. Personas que han perdido a familiares, amigos. En las noticias vemos números: ‘Hoy murieron tantos’. Pero son personas con proyectos de vida, sus historias, sus amigos, su familia. Esa gente se ha ido y quedan las lágrimas”, señaló.

“Nosotros también tenemos que hacer más sacrificios. Nos gustaría hacer muchas cosas, pero tenemos que seguir adelante con aquellas costumbres y leyes que nos ayudan a sobrellevar esta enfermedad. Ofrezcámonos a la cruz de Cristo, no nos rebelemos. Tenemos el barbijo, el alcohol en gel, la distancia. Pero el pecado es más grave que el coronavirus porque mata el alma”, explicó.

“Digámosle al Señor, al Cristo de la Quebrada, ‘perdona a tu pueblo, sé indulgente con él’; ‘Bendice a mi familia’. Es la gracia de Dios. Hoy los medios y el Gobierno de San Luis nos han permitido llevar al Cristo a sus hogares. Entonces cuando lo veamos digamoslé ‘Señor yo quiero ser bueno’, ‘Señor ten piedad de mi’. Que el Cristo de la Quebrada bendiga a sus fieles. Él no se olvida, conoce a cada uno de ustedes. A los que venían de Mendoza, de San Juan, de todo San Luis. Por eso, ¡pídanle sus gracias, sus bendiciones! Pidamos por nuestra policía, los bomberos, por las autoridades, por todos los que nos ayudan. Por los enfermos. Miremos a este Cristo y obtengan la paz”, rogó Martínez.

Más tarde, en los pedidos, las oraciones fueron dirigidas a “todos los que sufren a causa de la pandemia de coronavirus”, también “por aquellos a los que les falta el trabajo” y por “todas las familias, para que reine la unidad”, enfatizaron desde el altar.

Tras la comunión, la oración final y la despedida en paz de las pocas personas que presenciaron la Santa Misa, monseñor Martínez salió a la vereda de la parroquia, con el Santo Cristo de la Quebrada entre sus manos, e hizo una bendición especial hacia los cuatro puntos cardinales simbolizando las bendiciones del Santo Milagroso para sus fieles de todo el país.

Nota, fotos y video: ANSL.