El pueblo de San Luis recuerda el natalicio del Libertador de América, que nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, en tierras de las antiguas misiones jesuíticas, actual provincia de Corrientes.

El historiador Martín Baca describe que su destino fue ser militar de carrera por excelencia. Leal a su acción militar en España, hasta ver el avance de las fuerzas francesas en 1808. “Fue en ese momento que San Martín comprendió junto a otros, que era conveniente disolver los gobiernos españoles de América, de lo contrario pasarían bajo el dominio de Napoleón”, remarcó.

Es así que se embarca en el principio de lo que sería su gran misión. En 1812 llegó a Buenos Aires y le reconocen el grado de Teniente Coronel. Solicitó permiso para formar un regimiento que llevaría el nombre de “Granaderos a Caballos”. Para fines de septiembre de ese año, Tomás Varas le entrega al Libertador una partida de bravos puntanos para conformar el regimiento.

El 3 de febrero de 1813 tuvieron su bautismo de fuego los granaderos en el Combate de San Lorenzo y San Luis estuvo presente con sus bravos guerreros. El granadero puntano Baigorria fue quien lanceó al realista que estaba por matar al Libertador, mientras permanecía oprimido por su caballo mortalmente herido. Ahí, en San Lorenzo, estaban combatiendo sable en mano jóvenes de San Luis, y la victoria fue patriota, pero se cobró entre otras, la vida de tres renqueños; Bustos, Luna y Franco, que escribieron su aporte en la historia puntana que permanece viva en la memoria de un pueblo que no olvida.

Luego, San Martín marchó al norte de Salta, a “Metán”, y comprende que ese no es el camino para llegar a Perú. Para 1814 ingresó a Cuyo pasando por San Luis y fue nombrado Gobernador Intendente de las actuales provincias Cuyanas.

Daría comienzo a su gran batalla. Creó un ejército y cruzó la cordillera más alta que se podía cruzar en esa época. San Luis, humilde Ciudad Cabildo confió en San Martín y literalmente le dio todo, hasta quedar sus campos sin ganado, hasta ver sus chacras sin maíz y los hogares quedaron sin sus hijos.

San Martín triunfó en Chacabuco el 12 de febrero de 1817 y, sin demorar, dio conformidad al pedido de enviar a San Luis el estandarte de Dragones arrebatado en batalla, como reconocimiento al coraje puntano.

Luego del año 1818, ya consolidada la independencia de Chile, después de la Batalla de Maipú, el Libertador comenzó a preparar la expedición naval al Perú y San Luis volvió a entregar su último aliento. San Martín libera al Perú, rodeado de patriotas, entre ellos el puntano Juan Pascual Pringles.

En 1823 dio un paso al costado y se retiró de la escena bélica y pública, en tiempos revolucionarios que fueron contradictorios.

San Martín fue austero. Un hombre sereno y buen padre. Una genialidad militar que hoy se sigue estudiando. Falleció el 17 de agosto de 1850.

 

Nota: Prensa Cultura.

Foto: Gentileza.