Dueño de un talento único, gran calidez y de un alma generosa este año el centro cultural homenajeó al artista designando con su nombre a la escuela generativa con orientación en música y teatro.

Toda la provincia, la música y en especial el Complejo Molino Fénix lamentan el fallecimiento del gran artista puntano Félix Máximo María. El cantante y poeta de 93 años se encontraba internado desde los primeros días de diciembre producto de un ACV. Este sábado por la madrugada falleció en la misma ciudad que lo vio nacer y crecer.

“El Pulpo”, como lo denominaban sus allegados, nació el 1° de marzo de 1926 en Villa Mercedes, en la famosa “Calle Angosta”. No es azaroso este acontecimiento, puesto que allí nacieron las tradiciones, los mitos y leyendas; en ese espacio se desprende la historia de Villa Mercedes y su rica cultura. Félix creció en aquel lugar, nutriéndose de su magia y su mística. A los 10 años demostró su interés por la música que desembocó en una gran pasión,  amor tal que lo llevó a desarrollarse en ese ámbito, participar de distintas agrupaciones,como “Las 100 Guitarras”), recorrer los grandes escenarios del mundo y ser merecedor de innumerables reconocimientos. Entre ellos, fue nombrado ciudadano ilustre en su ciudad y declarado “Prócer de la cultura federal” por el prestigioso Instituto de Arte Folclórico de Buenos Aires.

En mayo de este año recibió uno de los reconocimientos que, tal vez, sean de los más memorables, su nombre designó la Escuela Generativa inaugurada en “Molino Fénix” a modo de homenaje por su enorme aporte a la cultura, a la música y a la historia de Villa Mercedes. Su trayectoria quedó plasmada así en el lugar que lo vio crecer; en los silos que recorría a sus 10 años junto a su padre para comprar las bolsas de harina; en Casa de la Música, donde tantas veces tuvo el placer de grabar sus canciones y dejar su talento en cada rincón de la institución.

Félix pudo manifestar su alegría y el orgullo que sintió por tal homenaje, quedan sus palabras de aquel abril cuando expresó “Tener mi nombre en el ‘Molino Fénix’, en Casa de la Música es una alegría grandísima, ya no puedo esperar más nada, ya tengo noventa y tres años así que pienso que con eso ya doy por terminado todo”.

Sin embargo, más orgullo siente el complejo por el maravilloso y enorme legado que dejó “El Pulpo”. Justamente, una escuela con orientación en música y teatro no podía homenajear de mejor manera al gran impulsor de la cultural, del folclore y de la música cuyana. Quedará allí su impronta, su magia y su talento; una semilla en cada alumno que lo conoció y logró inspirar; cada una de las memorias y sentimientos que despertó; sus canciones, las poéticas estrofas, las grandes melodías; su presencia ante el sonido de cada acorde y su huella en cada manifestación del arte y la cultura que se desprenda del lugar que fue su hogar.

Nota y fotos: Prensa Complejo Molino Fénix.