Con un acto protocolar, seguido de desfile y un bingo benéfico como cierre de actividades, la Escuela N° 40 “Ricardo Rojas” de Villa Mercedes conmemoró este viernes su 72° aniversario, del que además de su comunidad educativa también participaron vecinos, ex alumnos y quienes trabajaron en el edificio hasta su jubilación.


“Ha sido una jornada de mucha alegría y emotividad”, comentó María Ester Flores, directora de la institución ubicada en Curchod 175, pleno barrio Villa Celestina. “Las expectativas que teníamos con esta celebración se vieron superadas por la cantidad de gente que nos ha acompañado, incluso hasta luego de días nublados salió el sol, lo que nos permitió desarrollar parte del programa fuera del edificio”.


Si bien no hubo clases, el día comenzó en la escuela con una actividad pedagógica: “Se llevó a cabo una muestra que fue el resultado de una investigación histórica, realizada por los chicos y sus docentes”, agregó la directora.
Seguidamente, el salón principal fue escenario para el acto protocolar y conmemorativo, luego del cual la actividad se trasladó al frente del edificio, donde se llevó a cabo el desfile, “que ha sido temático pues los alumnos se caracterizaron conforme a las diversas décadas de vida de la institución, comenzando por los años ’40”, precisó el vicedirector, Victor Pizani, quien indicó que en la actualidad “contamos con una matrícula de 420 chicos que cursan la primaria y el nivel secundario hasta tercer año”.
Para el desfile se contó con la participación de la Banda de Música de la Unidad Regional II de la Policía de la Provincia, que además amenizó el encuentro con parte de su repertorio, mientras que finalmente se jugó un bingo organizado con el fin de recaudar fondos para la cooperadora.

“Un momento muy emotivo”

Para Luisa Ana Tizzioto de Cabáñez, los aniversarios de la “Ricardo Rojas” son un compromiso ineludible “que vivo y disfruto con gran emocion porque amo a esta escuela, ya que fui alumna, luego docente y desde 89 hasta que me jubilé fui su directora; fue y es todo para mí debido a que aquí pasé gran parte de mi vida. A menudo visito esta entidad, en la que sólo espero haber dejado una buena siembra porque siempre me llevo lo mejor”.
Ani de Herrera, que durante 26 años dictó clases en el nivel primario, recuerda cuando “era una escuelita rancho ubicada sobre Aviador Origone y luego se trasladó a una casona de dos plantas frente a la ‘Madre Cabrini’, hasta que en el ’92 logró contar con este edificio propio. Me gusta venir porque sigo amando esta escuela”.
Otra docente jubilada que no faltó a la cita fue Carolina Quiroga, quien pasó “muchísimos años felices en esta institución, donde trabajé como maestra de actividades plásticas, por lo que disfruto mucho participando de este cumpleaños. Agradezco a Dios haber podido ser parte de esta escuela y hoy recordaba de cuando inauguramos el edificio propio”.

Fotos: gentileza Chiche Herrera