El gobernador Alberto Rodríguez Saá lo dijo al ingresar al Estadio Único: “Habrá que ir acostumbrándose a que este tipo de eventos sean habituales”, en referencia al clima que se vivía desde temprano en los alrededores del Parque La Pedrera. Y tenía razón: parecía una tarde de domingo cualquiera donde se juegan partidos oficiales de AFA, pero devenida a entresemana.

Por los accesos al predio podían divisarse los puestos con la iconografía de los equipos protagonistas al tradicional pregón: “Hay gorro, bandera y vincha”, junto al característico aroma de los choris que completaban la escena bien canchera.

Ya dentro del estadio, Avellaneda y Paraná decían presente con sus respectivas banderas como testigo: Burzaco, Wilde, Lomas de Zamora, Adrogué, todas localidades del conurbano bonaerense donde el “Rojo” tiene influencia. Barrios de la Capital Federal como Villa Urquiza o comunas más alejadas como Brandsen mostraban el fanatismo y la pasión de los hinchas que no sabe de distancias ni que es fin de mes, donde a muchos juntar la plata para estar junto a los colores de sus amores les exige algún sacrificio.

“La Barra Fuerte” del “Patrón” entrerriano estaba ubicada tras la cabecera oeste. Inversamente proporcional a la cantidad de simpatizantes, era el bullicio que generaba el tronar de sus bombos y platillos, que estaba a la par en decibeles a la parcialidad “roja”, detrás del arco en la cabecera este. No sólo la peña mercedina de Independiente hacía gala de su “trapo”: también había uno rojinegro demostrando que en Villa Mercedes hay entrerrianos que eligieron este suelo y lo adoptaron como propio.

Independiente se vistió de fiesta para la ocasión con su atuendo blanco con vivos rojos e intentando, fiel a su historia, jugar la pelota contra el piso con pases cortos y fútbol elegante. Pero enfrente estaba el “Patrón” con su clásica casaca roja y negra de franjas verticales imponiendo respeto, haciéndole sentir el rigor físico a los de Beccacece, desparramándolos por el piso desde el inicio nomás del juego con pierna fuerte en más de una ocasión. Es que el equipo de Mario Sciacqua vino diezmado porque apuesta a engrosar el promedio para quedarse en Primera. Además, este fin de semana vuelve a enfrentar a Independiente en Paraná por la Superliga, por los puntos que valen. Para ellos éste era un “chico”, pero no se lo hicieron fácil. Fue apenas 1 a 0 con gol de Domingo Blanco para la algarabía de la hinchada “roja” que fue mayoría.

Independiente pasó octavos de final de la Copa Argentina. Alberto, visionario, comentó: “Vine a ver a uno de los grandes del fútbol argentino y de gran prestigio internacional”. No se equivocó: tal como decía la extensa bandera, Independiente es “El único rey de copas”.

La fiesta fue completa y la emoción volvió a llenar los ojos de lágrimas del público que aplaudió a rabiar cuando Verónica Bailone, viceintendenta electa junto a Maximiliano Frontera, director del complejo Parque La Pedrera y flamante intendente de la ciudad, y Cintia Ramírez, jefa del Programa Deportes, entregaron el cheque al club ganador. Ganó el fútbol en Villa Mercedes.

Nota: Adolfo González.

Fotos: Luciano Grangetto.

Video: Martín Micali.