Macri sigue en modo campaña, sin importar las consecuencias que para cada uno de nosotros tiene que no ejerza el cargo para el que fue elegido en 2015.

“Esta elección no sucedió”, dijo el candidato Macri, en la conferencia de prensa de ayer, dada después de que los mercados cerraran. Podrá intentar justificarse esa frase con una interpretación generosa, al decir que en las PASO solo se eligen candidatos. No obstante, en el contexto general de lo manifestado, fue antidemocrático. No solo para los 7 sobre 10 que no lo eligieron, sino que también para los 3 sobre 10 que lo votaron.

Iluso, esperaba que hablara un estadista o al menos un presidente que privilegia al país y a su gente por sobre sus intereses. Tenía expectativas, que tomara alguna medida para cambiar el rumbo claramente rechazado por la sociedad. Nada de eso. Ni tan siquiera el cambio de nombres en su gabinete.

Esperaba que me hablara, que nos hablara, que nos tranquilizara, después de un lunes negro para los mercados y que repercutirá en la heladera y los bolsillos. Nada de eso. Habló del mundo, del exterior, de los mercados, nunca se refirió a nosotros, el pueblo que él tiene la obligación de gobernar hasta el 10 de diciembre. Cuando un periodista, al borde de las lágrimas, le pidió un mensaje como Mauricio Macri, no como candidato, para los que sufren el desastre económico, ni tan siquiera lo dejó terminar de hablar y puso el casete.

Hemos repetido aquí, en demasiadas oportunidades, que no había un plan económico, que el intento de estabilizar el dólar era un plan electoral. Con la conferencia de ayer, Macri nos demuestra que sigue en campaña. Sentó a su lado al candidato a vicepresidente. Culpó a quien fue el más votado, de lo que estaba pasando en los mercados e indirectamente a los que lo votaron. Pidió una autocrítica a los más elegidos por el pueblo.

Lo más perverso, fue no hacer nada para evitar la catástrofe de los mercados de ayer. Dejó que el dólar subiera muy por encima del techo por su gobierno fijado en acuerdo con el FMI. Dejó que el valor de las empresas argentinas se derritiera. La caída del Merval pasa a estar en el podio de las mayores caídas en toda la historia de las bolsas en el mundo. Dejó que los bonos del país se hundieran y subieran el riesgo país un 68% en un día.

No hay presidente, sigue el candidato. Nos esperan unos meses de profunda oscuridad y dolor.