Al primer trimestre de 2019 -últimos datos antes de las PASO- la pobreza pasó a ser del 35,1% y la indigencia pasó a ser del 7,3%; en el mismo período un año atrás había sido del 4,7%: son 1,2 millón de nuevos indigentes.

 

El INDEC puso a disposición la base usuaria con microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al primer trimestre de 2019. El doctor en Sociología e investigador del Conicet, Daniel Schteingart, hizo público un trabajo sobre pobreza e indigencia en Argentina con una mirada especial sobre el conurbano bonaerense que abarca más de 15 años.

Si bien los datos son trimestrales, explica que se toman siempre los últimos 6 meses para que siempre exista un aguinaldo dentro de los cálculos.

Miremos un gráfico que va desde 2003 hasta el primer trimestre de 2019; en el período conflictivo del INDEC, donde los datos de inflación no se correspondían a la realidad, utiliza, para orgullo de los puntanos, el IPC San Luis.

La línea azul muestra la evolución de la pobreza en Argentina, la línea roja en el conurbano bonaerense.

La salida de la gran crisis de 2001 muestra niveles escandalosos de pobreza del 67%, para el primer semestre de 2003. Ese número es más alto que el publicado por entonces, pues para que la serie sea comparable, se utiliza la nueva conformación de las canastas básica alimentaria –que tiene más alimentos que la previa- y que impacta en la básica total. Una sirve para medir la indigencia y la otra, la línea de pobreza.

Entre 2003 y fines de 2015, la línea del gráfico muestra una tendencia claramente descendente. En los últimos 3 años la curva muestra altibajos. Pasa del 26,9 en el segundo semestre de 2015 al 35,1% actual.

El periodista económico Ismael Bermúdez también publicó su mirada basado en los datos oficiales del INDEC, sosteniendo que el incremento de la pobreza afecta a 13,8 millones de personas. Lo novedoso es que muchas de las personas con empleo también han caído en la pobreza, y esta situación afecta a alrededor de cuatro millones y medio de trabajadores.

Las insensibles políticas monetaria y de contención del precio del dólar no tienen en cuenta el dolor de cada argentino.