Es un oficio tradicionalmente realizado por varones. Entrenadas en la fina destreza de podar valiosos viñedos y ya con más de diez años de experiencia, las mujeres hoy predominan en las cuadrillas que dejan listas las vides para el brote de primavera.

Uno de los objetivos de Sol Puntano en el aspecto social es generar un lugar de aprendizaje en las distintas áreas productivas.

Sol Puntano esta en plena época de poda. Ya se lo hizo con gran parte de los frutales y actualmente están con los espalderos de uvas viníferas. “Es un proceso lento y el más costoso entre los costos productivos de un viñedo”, describió Alfredo Cartellone, gerente de Producción Agrícola del predio experimental del Gobierno de la Provincia, durante una recorrida de ANSL.

Este viñedo ocupa tres hectáreas con tres variedades: cabernet sauvignon, chardonnay y malbec, con los que se elaboran los vinos que luego se venden en las ferias de pequeños y medianos productores. Pero también posee otro sector con una pequeña colección de investigación con nueve variedades, cinco tintas y cuatro blancas.

“Aprovechamos la capacidad de nuestra gente que hace varios años que se capacitó en este tipo de actividades. Es un proceso que requiere una atención importante, ya que es fundamental pensando en el nuevo ciclo que se aproxima”, advirtió el funcionario.

Cartellone celebra que se pueda realizar la poda con personal propio, que lo dividen en dos grupos, destinados al sector de frutales y de viñedos.

Los que se están iniciando en este tipo de labores hacen una prepoda, que es una extracción de una parte vegetativa del viñedo, sin ningún detalle, y quienes tienen más experiencia, como las mujeres, hacen lo que se llama la definición de cordón lateral de poda, que se dirigen hacia ambos lados del tronco principal, donde se deja un pitón, una estructura de carga que lleva dos yemas.

“Las chicas van definiendo esa estructura y es lo que permite tener rejuvenecida la planta y que todos los años brinde una producción aceptable y se evite su envejecimiento. Al viñedo hay que podarlo todos los años para mantenerlo activo”, recalcó el técnico.

Este viñedo tiene nueve años, plantado en espaldero, que permite generar una calidad enológica importante a diferencia de los parrales, que son estructuras de mayor producción, pero de menor calidad enológica.

La mujer incluida

“Antiguamente, la poda ha sido un de los oficios más bien machista, pero en el caso de Sol Puntano rompemos con esa regla y puedo asegurar que los mejores podadores que tenemos de viñedos en el predio son mujeres y no es por una imposición, sino porque realmente son chicas que les gusta mucho esta actividad y por eso son quienes desde hace muchos años son las que realizan las podas más delicadas. Cuando llega la época de poda, son las primeras en pedir que se las destine a esa tarea”, describió orgulloso Cartellone.

Recordó que uno de los objetivos de Sol Puntano en el aspecto social, más allá de lo productivo y experimental, es justamente generar un lugar de aprendizaje en las distintas áreas productivas, tanto en la producción primaria como en el sector de empaque y comercialización. “En ese abanico productivo y de venta, donde también generamos valor agregado, participan distintas personas para capacitarse y que puedan tener una salida laboral”, destacó.

Liliana Beatriz Quiroga es una de las primeras mujeres que empezó con el oficio en Sol Puntano. “Llevo diez años haciéndolo, perfeccionándome cada vez más con las enseñanzas del ingeniero Cartellone y ahora ayudamos a compañeros nuevos”, describió a ANSL durante un alto en sus tareas.

“Esto demuestra que las mujeres también podemos hacerlo y tienen que animarse porque se puede, como también lo muestran varias chicas que recién empiezan y están aprendiendo. Es una actividad que me gusta y todos los años le hago la poda a los frutales de todos mis familiares. Esto me gusta y también aprendí a sembrar, trasplantar, empaque y ventas”.

Nota, fotos y video: ANSL.