Se trata del que fuera hogar de José María Gatica, el pugilista villamercedino que se hiciera famoso por su apodo de “El Mono”, hoy convertido en un museo del boxeo.

Ubicada en Almafuerte 1863, la humilde morada donde vivió su infancia este emblema del cuadrilátero nacional fue convertida en mayo de 2014 en un centro cultural y deportivo, con objetos que principalmente rememoran a Gatica, pero que también rinden homenaje a otros boxeadores icónicos de San Luis, como Abel Celestino Bailone, Simón Escobar y Johana Alfonzo, entre muchos otros, a quienes recientemente se sumó Raúl “Sapo” Ávila, que además de ser conocido como el fundador de “El Trébol Mercedino” y una leyenda viviente del folclore cuyano, también incursionó durante su juventud en el deporte de los guantes y con rango profesional. El toque internacional lo dio Óscar de la Hoya, quien dejó su puño marcado en la Galería de Campeones.

El inmueble, aparte de haber sido restaurado por el Gobierno de la Provincia, también fue ornamentado con una serie de murales tridimensionales que, periódicamente, demandan mantenimiento y refacciones, tarea que por estos días realiza la autora de tales alegorías, la artista plástica Viviana “Viveka” Rosa, “intervención que realizo tanto en los trabajos interiores como exteriores para que puedan perdurar varios años más”, explicó.

“Algunos de los murales son impresiones fotográficas en cerámicos, como también algunas tareas de serigrafía en el esmaltado, mientras que en otros sectores, como el tanque de agua, hicimos relieves con patinados especiales -detalló la artista-. Hay escenas de Gatica boxeando y otras postales que lo muestran en acciones distintas, por ejemplo en las calles de Buenos Aires y junto al automóvil descapotable con el que en cierta ocasión volvió a Villa Mercedes. Uno de los murales que mayor trabajo demanda tiene varias capas de cemento de distintos colores, sobre el que la tarea debe realizarse antes de que el material termine de fraguar”.

Un año antes de la inauguración del Museo de José María Gatica, y por gestiones realizadas por el gobernador Alberto Rodríguez Saá, los restos del pugilista fueron repatriados a su ciudad natal y sepultados en el Palacio de los Deportes, que también lleva su nombre, y donde se erigió un monumento que lo representa de cuerpo entero y en posición de combate, pero luciendo traje y su característico moño.