Con una caída del 5,8% de la actividad económica en septiembre y seis meses consecutivos de reducción, Argentina entró en una fuerte recesión, agravada por una alta inflación.

Así como una golondrina no hace verano y el aumento de un producto o servicio no hace inflación. Hace falta una suba constante y generalizada de precios.

Así tampoco, cualquier caída de la producción hace recesión. Son necesarios dos trimestres consecutivos en la caída de la producción total de bienes y servicios. Lamentablemente, el país entró técnica (por el tiempo) y oficialmente (los datos son del INDEC) en recesión, pues en los últimos 6 meses la producción cayó cada mes.

En septiembre, Argentina produjo menos de lo que producía en noviembre de 2015. Si se toma que en 2004 se producía 100, en el último mes completo de la gestión anterior se produjo 146,2 y el mes pasado sólo 137,3. Disminuyó 8,9 puntos, más de un 6% menos.

La caída que muestra septiembre no es pareja; la Industria Manufacturera cayó 10,8%, el Comercio Mayorista, Minorista y de Reparaciones un 12,8, la Construcción, los Hoteles y los Restaurantes, también cayeron. Pero en este modelo no todos pierden. La Agricultura y la Intermediación Financiera ganaron en septiembre.

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