Los sectores industriales y de la construcción tienen muy malos datos y expectativas pesimistas: menos producción y más despidos.

En economía las expectativas juegan un rol central. Siendo, como lo es, una ciencia social, lo que los actores económicos esperen del futuro influye en lo que ocurrirá. Pues, según lo que creen que ocurrirá, toman decisiones y las ejecutan. Las medidas adoptadas son mayoritariamente racionales. Sus pronósticos se basan en los hechos. Y en el sector privado todo tiende a maximizar los beneficios u obtener ganancias.

Veamos los datos (hechos) en dos sectores centrales de la economía argentina, la industria y la construcción.

En setiembre se desplomó la producción industrial 11,5%, la caída más alta de los últimos 16 años. Lleva bajando 5 meses seguidos. De los sectores industriales que conforman los que registran una caída superior a un quinto son el textil 24,6% (de aquí los tejidos disminuyeron un exorbitante 29,1%), metalmecánica 20,5%, productos de caucho y plástico 20,4, edición e impresión 21,6%, y manufacturas de plástico 21,3. Lo que directamente se destruyó fue el sector de fibras sintéticas y artificiales, con una caída mensual del 56,9%. Los pañales usan fibras sintéticas. De producir 100 en agosto se pasó a fabricar 43 en setiembre. Eso significa semejante caída.

La construcción cayó un 4,2% en setiembre, dato concordante con la menor producción de cemento, que fue del 3,2%.

Como consecuencia lógica en la caída de la producción industrial y de la construcción, se pierden empleos. Los empleos industriales destruidos en los últimos 5 meses son más de 22.000 y desde que está Macri en la Presidencia, 96.760. En agosto la construcción perdió 13.000 empleos.

Con estos datos de la realidad, las expectativas no podían ser auspiciosas.

El 60% de los industriales consultados por el INDEC (de donde provienen los datos anteriores) es pesimista y espera más bajas en los próximos meses. Piense que en marzo los pesimistas eran sólo el 11% y los datos actuales son los que son.

Ante la pregunta ¿cómo cree que evolucionará la construcción en el último trimestre del año?, las empresas que se dedican principalmente a la obra pública en un 69,1% respondieron que empeorará (disminuirá) y en las que se dedican principalmente a la obra privada las expectativas pesimistas alcanzan al 48,8. Los optimistas fueron el 1,5 y 7,3 por ciento, respectivamente. El 57,4% de las primeras y el 15% de las segundas, piensan despedir personal.

Argentina está mal, y va peor.