El Ministerio de Turismo, a través del Subprograma Pueblo Nación Huarpe, conmemora este 11 de octubre, el último día en que los pueblos originarios fueron libres. A partir del 12 de octubre de 1492, América fue sometida a un brutal y sangriento proceso de conquista por la llegada del colonialismo europeo, autor intelectual y material del mayor genocidio en la humanidad que se cobró la vida de más de 80 millones de nativos.

Hoy, pasados 5 siglos cuando la muerte de los pueblos ancestrales se establecía hasta en los libros de las escuelas, las culturas originarias están cada vez más presentes, valorando su pasado, orgullosos de sus raíces.

Los pueblos ancestrales en San Luis tienen desde hace más de una década otra historia, una realidad que es ejemplo para otras regiones, que debería ser inspiración para otros gobernantes. En el año 2007, el gobernador Alberto Rodríguez Saá restituyó las tierras al Pueblo Nación Ranquel y al Pueblo Nación Huarpe.

Se trata simplemente de valorar su presencia, de respetar su cultura,  trabajar por mejorar la calidad de vida de las comunidades de familias que son de este territorio, que están en este tiempo conservando partes de una cultura ancestral.

Los pueblos originarios  tienen en sí el orgullo de la supervivencia y el valor de su ancestral presencia en estas tierras.

Por eso no se celebra, no se festeja el “Día de la Raza” ni se celebra el saqueo, la muerte y la dominación que supuso la llegada de los imperialistas a tierras americanas. Cada 11 de octubre es una oportunidad para reivindicar a quienes nos antecedieron en estas tierras, volviendo nuestra mirada a nuestros pueblos originarios para entender los vínculos entre culturas diferentes, y para sostener nuestra lucha ante el sistema opresor que busca reinstalarse, entendiendo a la revolución como un método de resistencia ante el mismo colonialismo que supo someter a nuestra tierra y que buscó destruir nuestra historia y nuestras costumbres

Hablar de identidad en esta época implica haber madurado a la luz de una historia que nos negó como originarios de este continente.

Hablar de identidad para los pueblos originarios, es tener los pies puestos en el presente y el corazón cargado de un pasado lleno de belleza en un continente limpio y puro.

San Luis les brinda a las culturas ancestrales la posibilidad de invocar su espiritualidad y palpar este porvenir lleno de esperanzas, tan añorado por los hermanos de todo el país.

En la provincia se puede ver la otra cara de la moneda con las acciones que el gobernador Alberto Rodríguez Saá ha iniciado, en favor de los pueblos originarios. Y se está trabajando para el reconocimiento de las culturas ancestrales de la región.

 

Nota y fotos: Prensa Ministerio de Turismo.