A los 52 años se quedó sin trabajo, se inscribió en el Plan Solidario y tuvo la oportunidad de desarrollar su tarea dentro de Programadores 3.0: “Aproveché esta posibilidad que no se da en ningún lugar del país”, aseguró Saldívar.

Pablo Saldívar tiene 52 años y es integrante de Programadores 3.0.

Pablo Saldívar nació el 1 de enero de 1966 en Mendoza. A los 19 años decidió radicarse en San Luis para vivir y formar su familia. Conoció a Claudia Videla, con quien tuvo dos hijas: Romina (27 años) y Paula (9).

Desde joven tuvo interés por la programación, realizó algunos cursos que se encontraban a su alcance y comenzó a trabajar en el mundo de la informática. Se dedicó a la reparación de equipos, especialmente impresoras. Con los años, junto a su mujer abrieron un negocio en el centro de la capital puntana en el que ofrecían servicios de computación y venta de insumos. Hace dos años, luego de que asumió el Gobierno nacional, tuvieron que cerrarlo porque no les generaba ingresos.

“Inicié en Programadores 3.0 porque me quedé sin trabajo. Luego de que me inscribí en el Plan Solidario. Me enteré que iban a dar programación y que, aparte de ser gratis, iba a poder estudiar y a su vez íbamos a tener la ayuda social”, contó Pablo, y añadió: “Siempre me gustó la programación; lo pagué, después no pude y aproveché esta oportunidad que se da acá en San Luis solamente”.

A su vez expresó que “gracias al Plan y algunos trabajos particulares que cada tanto surgen, pagamos las deudas, estamos saliendo adelante y mandamos a nuestra hija a la Escuela Generativa ‘Etude L’Art Ballet’; ella está fascinada con la escuela de arte”.

En su hogar, Pablo armó una pequeña oficina en la que estudia y realiza algunos trabajos de forma particular.

En referencia a los contenidos que aprende en Programadores 3.0, Saldívar explicó que estudian el lenguaje JavaScript, Haskell y, en la última etapa, Ruby: “Cada uno sirve para aplicar diferentes conceptos, todos esos contenidos no los había visto y ahora estoy practicándolos”.

Finalmente, instó a los jóvenes a continuar en la programación: “En Facebook, cuando alguno tiene dudas de seguir porque le cuesta algún ejercicio, lo animo a que siga; quizás cuesta aprender lenguajes nuevos, pero la programación es el futuro, se puede, y más la juventud que tiene una mente fresca. Es ponerle un poquito de ganas y empeño sin temor a fracasar”.

Nota, foto y video: ANSL.