En diciembre de 2016 la vida dio un giro absoluto para Kevin Martínez, un chico de 17 años que, tras un accidente vial, quedó en un estado de cuadriparesia espástica, que su madre describe como “postrado, con mínima conciencia y sin poder mover su cuerpo”. Luego de pasar varios meses internado, ahora continúa un complejo tratamiento en una habitación especial construida por el Gobierno de la Provincia, para que pueda estar rodeado de sus seres queridos en su hogar de Villa Mercedes.

Rodeado de afecto, Kevin Martínez continúa en su hogar un complejo tratamiento.

Rodeado de afecto, Kevin Martínez continúa en su hogar un complejo tratamiento.

“El accidente ocurrió en diciembre de 2016 cuando Kevin viajaba al campo en la camioneta de un tío. En un momento dado, al cruzar un charco, la maniobra hizo que mi hijo, que iba en la caja del vehículo, saliera despedido. Al caer se golpeó la cabeza y perdió la conciencia. Mi cuñado lo llevó al Hospital de Justo Daract, desde donde lo trasladaron al Policlínico Regional ‘Juan Domingo Perón”, rememoró Paula Lucero, mamá del chico.

Hasta mayo, el joven permaneció en el Hospital de Villa Mercedes, mientras que luego Paula lo llevó a un centro de rehabilitación neurológica de Mendoza, donde permaneció varios meses: “Finalmente le dieron el alta y lo traje de regreso a Villa Mercedes donde quedó internado, ya que para tenerlo en mi casa los médicos me explicaban que debía tener ciertas condiciones. Después de realizar algunas gestiones, le construyeron un espacio especial con cerámicos y el baño”.

Cuando se enteró de la situación de Kevin el Gobierno provincial, a través del Ministerio de Desarrollo Social, se acercó a la familia Martínez para acompañarlos durante la recuperación del joven y ayudarlos a solucionar varios problemas.

“Alberto Rodríguez Saá nos recuerda siempre que una de las prioridades del Gobierno es la justicia social y asistencia de los más necesitados, y este tipo de acciones que ejecutamos desde la cartera social se enmarcan en esa premisa”, indicó el ministro de Desarrollo Social, Sergio Tamayo, quien durante la semana visitó personalmente al joven.

La primera necesidad suplida fue la construcción de una habitación con baño, realizada por beneficiarios del Plan de Inclusión Social. Este cuarto está acondicionado con todos los requerimientos necesarios para cumplir con la internación domiciliaria. Asimismo, se brinda a Kevin un apoyo económico mensual.

Además el pasado miércoles, los integrantes del Subprograma de Protección y Promoción a las Personas con Discapacidad le entregaron a Kevin una cama ortopédica con barandas eléctricas, una silla de ruedas especial con respaldar reclinable rebatible, apoyacabeza y mesa pedagógica, un colchón antiescaras y una silla de baño con ruedas.

La joven madre explicó: “Periódicamente nos visita una doctora de la sala ‘San Antonio’, que controla su estado, mientras que un fisiatra del Hospital de La Pedrera viene lunes, miércoles y viernes para atenderlo, ya que sus brazos y piernas están rígidos, y además tiene pies de equino, como le llaman a ese cuadro de deformación que requiere asistencia constante”.

Además de su mamá, Kevin vive con un hermano de 7 años, mientras que su hermana de 20 ya está independizada. Paula está separada y prácticamente se vale sola para sobrellevar el hogar. “Pero me siento acompañada y eso es de gran ayuda”, destacó, en alusión a la respuesta del Estado provincial. “Es muy difícil la situación, porque Kevin no tiene mutual, mientras que por mi parte tuve que dejar de trabajar y no cobro pensión. Mi vida es otra y a veces agotadora, porque el cuerpo no me ayuda siempre, pero me dedico a él, las 24 horas a cuidar de mi hijo”.

Paula Lucero mantiene la esperanza de que algún día su hijo pueda evolucionar: “Recuerdo que me decían que él no iba a salir, incluso me preguntaron si pensaba donar sus órganos. Pero me planté en que saldría adelante y así pasó. Hoy no es el mismo Kevin de antes, es un Kevin especial, que se alimenta a través de bombas y no presenta mucho avance; tan sólo cuando ve a familiares muy cercanos llora o sonríe. Sin embargo tengo mucha fe y esperanza de que en algún momento se va a comunicar, siento que me va a hablar. Es la esperanza más grande que tengo: que me vuelva a decir mamá”.

Nota y foto: ANSL

Video: gentileza Gianina Escudero.

Edición de video: Martín Micali.