El Ministerio de Salud de la Provincia estableció una serie de pasos a seguir: el primero de ellos es vacunarse. Destacó, además, que en ningún caso se recomienda el cierre de las instituciones educativas, porque no resulta ser una medida eficaz.

El Programa Epidemiología advirtió que todos los años se verifica un progresivo aumento de los casos en la época invernal, por lo que se incrementa la demanda de atención, el número de hospitalizaciones y de mortalidad por causas respiratorias.

Es por eso que el Gobierno de la provincia desde principios de abril tiene activa una campaña de vacunación cuyo criterio de aplicación es el mismo que el del año pasado: bebés de entre 6 y 24 meses, mayores de 65 años, embarazadas y toda persona que tenga algún factor de riesgo o enfermedad concomitante, quien deberá concurrir al lugar de vacunación con una orden médica.

Se emitió también una serie de recomendaciones tanto para padres, alumnos y docentes.

“A los padres les pedimos que, ante la aparición de síntomas gripales, consulten de inmediato al médico para identificar si se trata de una enfermedad bacteriana o viral; y que, una vez que el profesional evalúe la gravedad del caso, no envíen al niño a la escuela y mantengan la vigilancia para saber si es necesaria una nueva consulta o internación”, expresó el jefe de Epidemiología, Rodrigo Verdugo.

Con respecto a los niños, recomendó las medidas preventivas habituales, como lavarse las manos de manera correcta y evitar el contacto con personas que presenten sintomatología.

Recalcó que la limpieza es fundamental, por lo que se reforzó la provisión de lavandina, alcohol en gel y barbijos en las escuelas de la provincia: “Estos últimos están indicados para quienes presenten sintomatología”, dijo.

Finalmente, pidió a docentes y alumnos mantener la ropa escolar limpia ya que el algodón puede portar el virus por más de 24 horas.