Tiene 17 años. Juega de punta, opuesto o central en ASEBA. Sueña con vivir de este deporte.

Pedro Altemir, un joven talento del vóley puntano.

Cursa el último año en el Colegio “Don Bosco”. Piensa estudiar psicología. Es fanático de San Lorenzo, es una de las nuevas apariciones del vóley sanluiseño. Mide 1,79 metros y juega de punta, opuesto o de central en ASEBA. Sueña con vivir de esto.

Abrazó esta disciplina hace tres temporadas. En el colegio había que elegir un deporte en educación física y se inclinó por el vóley. Primero fue una especie de pasatiempo porque sus amigos también jugaban, con el correr de los entrenamientos le empezó a agarrar el gustito; y hoy vive por y para el vóley. “El 60 % para el deporte y el 40 % para el estudio, así divido mi tiempo”, dijo Pedro.

Su papá Pablo y su mamá Nancy lo apoyan en todo. Están siempre pendientes de él. Si bien es cierto que está dando los primeros pasos en este deporte, también es verdad que disfruta mucho. Tiene una frase de cabecera que lo acompaña: “Todo esfuerzo tiene resultado”. Y lo sigue al pie de la letra. Nadie le regaló nada, entonces redobla la apuesta cada día, no sólo para mejorar, sino también para no fallarles a los viejos.

El profe Vega fue el que le enseñó los primeros fundamentos del vóley. En ASEBA lo entrenaron Miguel Vara Trejo, Sergio Cappiello, Jorge Quiroga y, actualmente, su DT es Andrés Valdemarín. Vaya paradoja del destino, tres de sus cinco coachs fueron y son compañeros de equipo en el elenco “bancario”, con quiénes también compartió plantel en aquel torneo de Chapadmalal, donde ASEBA quedó cuarto y estuvo a un paso de lograr el ascenso a la Liga A2.

Es dueño de un gran temperamento. Cuando no le salen las cosas en un partido no se esconde. Lo vuelve a intentar. Sus compañeros confían mucho en Pedro.

Tiene como ídolo a sus padres. No es para menos. Pablo y Nancy son sus principales fans. Los que lo acompañan a todos lados. Es único hijo. Disfruta cada momento con la familia. Cada vez que puede se sienta a ver “Rápidos y Furiosos 3”. En el colegio es aplicado y tiene una materia favorita: Ciencias Políticas.

Su primer partido oficial fue contra UPCN de San Juan en un Sub 15.

Disfrutó mucho dos torneos. El Regional de Primera División, donde ASEBA fue bronce y la Liga B1 que el “Bancario” terminó cuarto.

A pesar de su corta edad no se achica en las bravas. Es uno de los más jóvenes del equipo. Asimila bien las indicaciones del DT de turno. Tiene muy buena lectura de juego. Entrena mucho y duro. “El trabajo es el único secreto para mejorar día a día. Me gusta aprender y escuchar a los más grandes”, dice.

Hace magia para dividir su tiempo entre el vóley, la familia y el cole. No se desespera. No reniega de perderse una que otra fiesta por tener que ir a un campeonato. Cuando abrazó esta disciplina sabía cómo era. Quiere seguir creciendo. Pegar un salto de calidad. Y vivir de un deporte que, desde el primer día que lo jugó, se enamoró. Fue a primera vista. Tiene todo para llegar bien lejos. De él depende. Los sueños, para alcanzarlos, hay que perseguirlos. Y Pedro va por ellos.