Turistas de ciudades vecinas se aglomeran como cada año en la capital de la fe.

Ángel llega al Vía Crucis con un libro marrón bajo el brazo, acompañado por su esposa. Hace ocho años que aprendió a rezar la “Liturgia de las Horas” y es lo primero que hace frente a la imagen de la virgen. “Vengo desde los tres años y tengo 51”, sonríe. Son de Rivadavia, Mendoza.

Más allá, algunos fieles prenden velas o se descalzan durante la nublada mañana de este jueves. Pasado el mediodía, las nubes se abrieron lentamente y los rayos del sol jugaron con los rosarios de los promesantes.

Jorge viene a hace más de diez años desde General Alvear, Mendoza. “Acampamos los tres días. San Luis es una de las mejores provincias, es una envidia”, señala su esposa.

Horacio promesa por acá desde hace quince años. “Vinimos por el norte de la provincia y ahora nos vamos para el sur. Andamos desde el sábado”, explicó.

“Muy lindas las rutas, la cartelería y cómo nos tratan acá”, indicó su mujer, oriunda de San Rafael, Mendoza.