Tiene 18 años. Juega en ASEBA. Estudia Educación física. Tiene como ídolo al brasileño Giba.

Luciano Marón, un joven talento de ASEBA.

Luciano Marón es otra de las apariciones del vóley sanluiseño. Juega de punta en ASEBA. Viene de ser uno de los puntos más altos del equipo “Bancario” que quedó entre los mejores cuatros de la Liba B1 que se disputó en Chapadmalal y estuvo a un partido de lograr el ascenso a la A2. A pesar de su juventud, tiene un palmarés muy rico: medalla de bronce en los Binacionales  2014, tercero en el Regional Sub 16 de 2014, podio en el Regional B1 2018 que le valió el boleto para el certamen de Chapadmalal y cuarto en la B1. Tiene como ídolo al brasileño Giba, jugador que además anhela conocer.

Eligió el vóley porque su hermano jugaba y un día lo invitó a  un partido del Regional. Fue para alentarlo. Como un hincha más, pero al ver el nivel del torneo, se enamoró de esta disciplina y desde entonces no dejó de jugar nunca más. Hace 8 años que desafía la red y los bloqueos.

Su mamá Laura y su papá Daniel, junto a sus hermanos Alma y Lautaro, son sus principales fans. Lo siguen a todos lados.

Es fanático de Independiente. Muere por un asado del viejo o con amigos. Cursa el profesorado de Educación Física. Tiene una frase de cabecera que lo acompaña: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”. Hace magia para dividirse  entre el estudio y el vóley. El tiempo que le queda libre es para la familia y los amigos.

Dice que su mejor partido fue contra Tunuyán en el Regional Sub 16 de 2014. Y el campeonato que pone en el escalón más alto del podio es el tercer lugar en los Binacionales 2014.

Es un pibe querido. Frontal. Cuando terminó el partido con Viedma en Chapadmalal;  y ASEBA había sacado pasaje a las semifinales, no pudo aguantar las lágrimas. Se abrazó con todos. Y del otro lado del teléfono se le notaba la voz entrecortada. “Es lo más lindo que me pasó. Se lo deseo a todo voleibolista. Estar entre los mejores cuatro equipos de uno de los torneos más importantes del país, y jugarlos con un grupo de amigos, porque eso es ASEBA, es algo maravilloso”. Esas palabras reflejan lo que es Luciano. Un pibe bonachón. Que disfruta las pequeñas cosas, porque más allá de todo lo que se estaban jugando, el veía con quién lo jugaba: sus amigos del club.

Ese nene pequeño que pisó por primera vez una cancha de vóley por invitación de su hermano, hoy es un hombre y un gran punta. El niño le dejó lugar al jugador. A un aguerrido que no da por perdida ninguna pelota. Que no le importa si el rival lo dobla en centímetros. Con alma y garra suple eso. Porque en definitiva, el deporte también es eso, no es sólo un juego, también es entrega y dedicación. Luciano ama lo que hace. Vive por y para el vóley. El chiquilín que a los 11 años comenzó a enamorarse de esta disciplina deportiva, hoy es un jugador consolidado en ASEBA.

En la casa de los Marón se habla de vóley. Luciano sabe que todavía tiene mucho para aprender. Es disciplinado. Escucha. Asemeja bien los conceptos de los entrenadores. Tiene todo para llegar. Y lo va a conseguir.

 

Nota y foto: Daniel Valdés.