La Secretaría de la Mujer #Ni Una Menos pone a disposición de los medios de comunicación una guía con sugerencias para una comunicación con perspectiva de género.

Guía para medios de comunicación

  • Es correcto utilizar los siguientes términos: “violencia contra las mujeres”, “violencia de género” y “violencia machista”.
  • La violencia de género debe ser prevenida y sancionada. Es importante focalizar la cobertura en la prevención y la sensibilización social sobre este tema, que atenta contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración física y psíquica de las mujeres.
  • Mantener el tema en agenda, teniendo en cuenta la violencia en todas sus expresiones: psicológica, económica, sexual, simbólica, doméstica, institucional, laboral, mediática, obstétrica y contra la libertad reproductiva. Sin esperar la muerte de las mujeres para “hablar” de la problemática.
  • Es importante proteger la identidad de la mujer en situación de violencia y sólo se deben dar a conocer sus datos si se cuenta con su autorización. Es preciso tener cuidado sobre los detalles que se brindan de ella y de su entorno. Hay situaciones que pueden ponerla en riesgo. En caso de femicidios se desaconseja la exposición reiterada de imágenes de la mujer asesinada.
  • También es importante cuando se informa sobre un hecho de violencia contra las mujeres, difundir las vías de comunicación de la Secretaría de la Mujer #Ni Una Menos: (0266) 4452000, internos 3465, 3640 y 3624 y también la línea nacional gratuita 144 de contención, información y asesoramiento que funciona todos los días, las 24 horas. Su difusión se encuentra establecida en la Ley Fondo Especial de Difusión de la Lucha contra la Violencia de Género (Ley 27.039 saij.gob.ar). Cabe aclarar que las líneas mencionadas no recepcionan denuncias, pero sí brindan orientación sobre cómo efectuar una denuncia.
  • Evitar detalles precisos, escabrosos y reiterados sobre el modo en que se ejerció la violencia. Esto tiene la finalidad de reducir la morbosidad y la espectacularización, situaciones que contribuyen a la banalización del tema.
  • Tener especial cuidado con las fotos e imágenes que acompañan las notas. Respetar a la mujer en situación de violencia y a sus familias, alejándose del sensacionalismo. No confundir la relevancia del tema con la reproducción de mensajes morbosos y consecuente revictimización de las mujeres. Cuando se musicaliza, evitar temas que remitan al terror, o que contengan letras que hablen de “amores enfermos” o celos. El mismo cuidado sobre la frivolización del tema se debe tener en cuenta en todos los elementos: videograph, efectos, entre otros.
  • Propiciar el uso de un discurso que sea conjetural y que no asevere información, ya que la difusión del caso tendrá impacto a largo plazo en la vida de las personas implicadas. Por eso es importante proteger la dignidad y la reputación, y respetar el principio de inocencia mientras no haya sentencia firme. Los medios no son la Justicia. Respetar ese camino.
  • No hay ningún tipo de justificación o motivos ante un caso de violencia hacia las mujeres (como “caminaba por una calle oscura”, “se vestía de modo provocativo”, “era muy linda y extrovertida”, “iba sola”), que no sean las relaciones de poder desigual de una sociedad machista. En ese sentido no existe la pregunta “¿Qué hiciste para que te pegara?”. Esto permite evitar la revictimización, la justificación y busca eludir todo juicio de valor sobre la situación. A su vez, el violento no es, en términos generales, un psicópata, loco o enfermo. Evitar expresar esos “motivos” sin argumentación ni chequeo alguno.
  • Es imprescindible chequear las fuentes y acudir a personas especializadas para hablar de la violencia contra las mujeres, como funcionarios/as, organizaciones de la sociedad civil, investigadores/as. Se desalienta el uso exclusivo de fuentes secundarias o privadas (vecinos/as, familiares, amistades, entre otros), así como el uso exclusivo de fuentes policiales.
  • Es ofensivo para la mujer violentada que se utilicen diminutivos, apócopes y apodos para nombrarla. Ésa es una forma de infantilizarlas y subestimarlas.
  • Evitar utilizar las expresiones como “otro caso de”…. o “un caso más de…”, que generan un efecto anestesiante. Abordar el tema como una problemática general y estructural más que el solo énfasis en la particularidad de un caso.
  • No existe la figura de “crimen pasional”, hablamos de femicidio para referir al asesinato de mujeres víctimas de la violencia de género. Los crímenes pasionales no existen y remiten a un supuesto “exceso” de cariño, lo que implica justificar la violencia a partir de un mito.

Nota: Secretaría de la Mujer #Ni Una Menos

Fuente: Instituto Nacional de las Mujeres