Con 13 años es una de las máximas promesas que tiene la provincia en lucha. Fue de oro en los Evita, pero sueña con los Juegos de la Juventud.

Facundo Arias tiene un enorme proyección en lucha.

Es fanático de Boca y Estudiantes. Fue medalla de oro en los Evita, pero sueña con ganarse un lugar en los Juegos de la Juventud que se desarrollarán el año que viene, en Buenos Aires. Tiene una enorme proyección y es una de las esperanzas que tiene San Luis en lucha. Se llama Facundo Arias y es dueño de un gran talento.

Tímido. Habla poco. Le da un poco de vergüenza cuando aparecen las cámaras o los grabadores. Se siente más cómodo en el gimnasio o en la competencia. No le gustan los flashes. Tiene tres hermanos. Oriana (16), Antonella (12) y Mateo (4 meses). Va al Colegio “La Rioja”.

La lucha empezó como un hobbie para Facundo. Después se entusiasmó y cuando vio la posibilidad de ir a los Juegos Evita, comenzó a trabajar más duro para ganarse un lugar en Mar del Plata.

Nadie le regaló nada. Ve como su abuela Antonia y su mamá Luciana se esfuerzan para que a ellos no les falte nada. El sacrificio es moneda corriente para “Facu”. Cada vez que va al gimnasio se acuerda de lo difícil que es para ellos llegar a fin de mes. Le pone mucho amor a lo que hace. Se reparte entre el colegio, el entrenamiento y la ayuda en la casa. Claro, las tareas domésticas. Todos colaboran, para que mamá y la “abu”  tengan menos trabajo.

Con 13 años y una medalla de oro logrado en los últimos Juegos Evita, aspira a estar en los Juegos de la Juventud 2019.

No es de salir mucho. Ir a ver Estudiantes es una de sus salidas preferidas. “Cuando jugaba en el Coliseo se me hacía más fácil, ahora a La Punta voy, pero no tan seguido”, dijo Facundo.

Cuando ganó el oro en los Evita se le cruzó la imagen de la familia. Pero no se conformó con esa medalla. Sigue trabajando, porque hay posibilidades de estar en los Juegos de la Juventud. ¿Cómo? Hay que ir a buscar la clasificación a Guatemala, primero habrá un torneo evaluativo en Buenos Aires. Ahí es donde apunta Facundo. Ahí tiene la mirada fija. Ese es su horizonte. Lejos de conformarse con lo que consiguió, va por más.

Sabe que la empresa es muy difícil pero no imposible. Para un pibe que la pelea día a día, nada es imposible. Los sueños hay que perseguirlos. Y él está dispuesto a hacerlo.

Cada fin de semana sufre con Boca y el “Verde”. De más chico le hizo al fútbol, pero después encontró su lugar en el mundo en la lucha. Tiene talento. Es muy inteligente a la hora de asimilar los conceptos que le incorporan los entrenadores. Como si esto fuera poco, tiene un corazón enorme. Y en esto de la lucha, cuando no podés ganar con técnica, el corazón comienza a jugar un papel preponderante.

La lucha le da paz. Le dio amigos. Disfruta. Es feliz. Lo acercó al gimnasio. Si pone todo eso al servicio de este deporte, vamos a estar en presencia de un gran deportista. Mar del Plata fue el primer paso de un largo camino que “Facu” está dispuesto a recorrer. Sueña en grande. Es responsable. Tiene ganas de superarse día a día. “No voy a parar hasta lograr mi objetivo. Cada día me levanto con más ganas de llegar bien alto, y sé que con disciplina y trabajo, lo voy a conseguir”, señaló con voz firme y segura.