Composiciones propias, buenos arreglos y guitarras pulcras hicieron que la banda puntana pasara por distintos estilos sin perder su identidad, durante el show que brindaron en el Salón Blanco durante la noche del martes.

Ruido Blanco se presentó en el Salón Blanco durante la noche del martes.

Hace cuatro años que Ruido Blanco anda por los caminos del rock y como dijo su baterista, Guillermo Lucero: “Por el camino difícil, con temas propios, nos gusta complicarnos solos (risas)”. Jonathan Jofré, el bajista, aclara un poco más el panorama y dice: “Somos una fusión de sonidos donde cada uno tiene su estilo, y nos juntamos para lograr un sonido particular: el de Ruido Blanco”.

En efecto, durante la actuación brindada en la noche del martes sobre el escenario del Salón Blanco pudo escucharse reminiscencias de los Beatles o punteos a lo Hendrix; también arreglos muy de Charly García y hasta cortes a lo Cerati en temas como “Lo vital de tu silencio”, “Oxigenándonos” o “El Valle de la Luna”.

“No sé si buscamos innovar. Tratamos de tocar lo que nos vibra dentro, con un sonido bastante moderno”, contaba el guitarrista Lisandro Barrionuevo, al que le gusta el “Flaco” Spinetta de la época de Pescado Rabioso.

Finalmente, Juan Sánchez (guitarra y voz) redondea el concepto de sus compañeros diciendo: “Nuestro público es variado, de todas las edades, porque nuestra propuesta musical es amplia: somos una banda con nuestras propias vivencias musicales”.

Nota: Adolfo González.

Fotos: Luciano Grangetto.

Video y edición: Martín Micali.