Se trata de Manon Potin e Iris Prevost, quienes forman parte de la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort e integran el Centro de ayuda a la fauna silvestre en París. Como parte de sus prácticas en el exterior llegaron a tierras puntanas donde, junto al Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción, desarrollaron tareas colaborativas en el Centro de Conservación de Vida Silvestre de La Florida y en la Reserva Natural Mogote Bayo de Merlo.

La experiencia incluyó trabajos en el Centro de Conservación de Vida Silvestre de La Florida y en la Reserva Natural Mogote Bayo de Merlo.

La experiencia incluyó trabajos en el Centro de Conservación de Vida Silvestre de La Florida y en la Reserva Natural Mogote Bayo de Merlo.

Conocer el modo de trabajo de espacios e instituciones diferentes a las nuestras es una experiencia enriquecedora desde muchos aspectos. En lo que refiere a la temática medioambiental, las distintas geografías naturales y fauna autóctona que nos presenta el mundo, además de la cultura de cada lugar, determina, muchas veces, la manera en que abordamos estas cuestiones.

Con el objetivo de conocer un poco más de San Luis y las especies animales propias de esta parte del mundo, Manon Potin e Iris Prevost eligieron las tierras puntanas para llevar adelante sus prácticas académicas en el exterior. Pertenecientes a la École Nationale Vétérinaire d’Alfort (Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort) e integrantes del Centre d’accueil de la faune sauvage (Centro de ayuda a la fauna silvestre) que posee la institución educativa de París, las estudiantes francesas vivieron una experiencia ambiental en compañía del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción.

La práctica, que inició a mediados de julio y finalizó hace pocos días, incluyó trabajos colaborativos en el Centro de Conservación de Vida Silvestre de La Florida y en la Reserva Natural Mogote Bayo de Merlo. “Cuando llegué al Centro me pareció muy lindo, posee grandes jaulas y voladoras. Si lo comparo con el de París, encuentro diferencias en los tiempos que los animales llevan en las jaulas, aquí se los mantiene”, aseguró Manon.

El jefe del Área Flora y Fauna de la cartera medioambiental, Agustín González, se refirió a lo que la estudiante manifestó: “En San Luis tenemos recintos grandes que están inmersos en la naturaleza, en el monte, lo que es muy bueno para la rehabilitación, adaptación y musculación del animal a quien no lo sacás de su entorno”.

Las diferentes especies de aves que habitan la provincia fueron el atractivo principal para las estudiantes francesas: “Les sorprende la cantidad de pájaros, la liberación y gran variedad de paseriformes que son las aves que se conocen comúnmente como pájaros y, a veces, aves canoras o pájaros cantores”, continúo González.

Liberación de animales

Como parte de la experiencia ambiental en la provincia, las estudiantes francesas formaron parte de una liberación de aves que se desarrolló en San Francisco del Monte de Oro. “Agarramos los pájaros, los pusimos en pequeñas jaulas y después tuvimos que cambiar por otra más grande para que -antes de liberarlos- puedan fortalecen los músculos, aprender a buscar la comida y adaptarse. Después de esto los fuimos devolviendo a sus hábitats, un trabajo muy lindo”, indicó Manon.

“El Centro de París está más destinado a la pedagogía porque hay muchos estudiantes veterinarios que trabajan en este Centro y tienen que aprender a examinar los animales y colocar inyecciones. En San Luis se trabaja más en la protección de los animales, la conservación”, continuó.

Manon Potin (izquierda) e Iris Prevost (derecha) estudian en la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort.

Manon Potin (izquierda) e Iris Prevost (derecha) estudian en la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort.

Decomiso y tráfico de animales

Los hábitos y conductas de las poblaciones difieren mucho si tomamos en cuenta diferentes espacios geográficos. Manon afirma que en París “no hay problema con el tráfico ilegal. Allá se acercan los ciudadanos con los animales si los descubren en la naturaleza. Tenemos pequeñas jaulas para recepcionarlos y escriben de dónde vienen y en qué condición están”.

Esta situación es diferente en esta parte del mundo: “En París la gente tiene la conciencia de que el animal silvestre no es una mascota y si está herido, tiene que llevarlo a un lugar de asistencia. Acá la gente no tiene esa cultura. Muchas veces se lo apropia. Si está herido, lo curan ellos o lo llevan a un veterinario particular. Hay una conciencia distorsionada y gran cantidad de tráfico”, explicó González.

Una experiencia enriquecedora para todos

Finalmente, el funcionario hizo referencia a la importancia de este tipo de propuestas y el mutuo enriquecimiento tanto para para las estudiantes francesas como para la cartera medioambiental: “Los intercambios culturales te dejan muchos conocimientos y experiencias, está bueno ver cómo trabajan otras personas. El tema de la conservación de la fauna trasciende fronteras políticas y geográficas. Que una persona venga de tan lejos a ayudarte en pos de la conservación de la naturaleza da un mensaje alentador”.

 

Nota y foto: Prensa Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción.