En una edición sin precedentes en la provincia, la obra publicada por San Luis Libro reúne “Las piedras en el jardín” de Sara Goldstein de Tapiola (1970), “Villancicos en la voz de la tierra” de Dora Ochoa de Masramón (1980), “Burbujitas” de Esther del Rosario Guevara (1995) y “Andanzas de Juancito el zorro en San Luis” de Polo Godoy Rojo (1997).

“Tiempo de Niños”, letras para la infancia.

“Tiempo de Niños”, letras para la infancia.

En esta cronológica antología de literatura infantil, acompañada por ilustraciones de Juan Ferenc, predomina lo lúdico y el tono docente. Los cuatro autores conforman un coro con diferentes matices que también pueden apreciar los lectores adultos.

Al comienzo, Sara Goldstein apuesta no sólo por temas sencillos, sino también a conceptos abstractos. “El lenguaje es el primer juguete del niño. Yo hacía rimas y me faltaban palabras y ponía un disparate. Y hay gente que no escucha a los niños pero en mi caso sí, se reían o los festejaban. Entonces empecé a darme cuerda. Mi mamá tenía la costumbre de hacernos hacer una copia de la lectura todos los días, a mi hermana y a mí, nos contaba cuentos y sobre todo canciones”, indicó recientemente la poetisa de 85 años, que se contactó con la literatura desde los 4 y vive en San Luis hace más de 5 décadas.

Los villancicos de Dora Ochoa surgen del arraigo y retratan las costumbres puntanas. La contribución científica de Dora ha trascendido la provincia, pero en esta ocasión busca interpretar el sentir de cada cosa o ser en un extenso poemario, donde entrelaza la geografía puntana con el sentir cristiano. Es un pentagrama que la autora nacida en Concarán explicó: “Vivo en el Valle del Conlara, respiro su aire luminoso, bebo en el arroyo, cruzo el río, trepo a los cerros y a las cimas de las sierras, contemplo horizontes, me siguen desde las alturas los cóndores, como emblema divino vuelan las palomas, en las frondas gorjean calandrias, silban zorzales, luces de esmeralda prenden los cocuyos, fulgen matices nacarados. Hay palpitar de corazones, de pequeños y los grandes, hay rumores, sonoridades, juegos de brisas, misterio de estrellas, lunas y soles: es la vida, el ansia de amor, de fe, de esperanza. Cada despertar es una plegaria, una alabanza a Dios, a la Creación”.

Esther Guevara fue declarada ciudadana ilustre de la ciudad de San Luis en 1993. Además de su vasta labor docente, incursionó en la música, el teatro, la investigación folclórica y el paracaidismo. Los poemas elegidos para esta edición constituyen un cancionero con animales para las aulas puntanas.

Como cierre, Polo Godoy Rojo (1914- 2004) propone cuentos acompañados por glosarios para que los lectores pequeños puedan entender ciertos modismos. Entre cuentos, poesías, novelas, relatos para niños y obras de teatro, el prolífico autor sumó 28 publicaciones.

Polo egresó como maestro de la Escuela Normal de Villa Dolores (Córdoba) en 1933. En 1936 fue docente en la escuela provincial de Concarán, para continuar después en parajes como Monte Carmelo, Balcarce y Pozo Cavado. Estas experiencias quedaron magistralmente ficcionadas en la novela “Donde la Patria no alcanza”. Sin embargo, en estas páginas para los más pequeños, Polo continúa su indagación en el palpitar del interior puntano. “Todavía se conservaba en esos parajes la costumbre de reunirse la familia después de cenar y, formada la rueda, decir adivinanzas, relatar cada uno a su vez, lo sucedido durante el día y contar cuentos dedicados especialmente a los más pequeños por parte de los padres o de los abuelos”, describe en el prólogo, y agrega que los cuentos presentados surgieron de la tradición oral, es decir se los contaron padres y niños mientras Polo ejerció la docencia.

El escritor recomendaba: “Quien lee una buena página se llena de luz, celebra espiritualmente y así enriquecido forma una legión de los que luchamos por un mundo de hombres libres, solidarios y amantes de la paz”.

En la ronda imaginaria que constituyen estos cuatros escritores, con páginas llenas de picardía y complicidad, también los adultos pueden encontrar las luces olvidadas o postergadas.

Nota: Matías Gómez.

Fotos: Luciano Grangetto.

Video y edición: Martín Micali.

Voz en off: Sara Goldstein de Tapiola.

Corrección: Berenice Tello.