Pasaron ya 12 años de la histórica final entre Gastón Gaudio y Guillermo Coria en Roland Garros y el recuerdo está más vigente que nunca. Es que esa definición, jugada el 6 de junio de 2004, tuvo todos los condimentos necesarios para que fuera exquisita.

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Guillermo Vilas, ganador de Roland Garros 77 junto a los finalistas argentinos en la edición del 2004.

El “Gato” llegó a ese abierto de Francia en un muy buen nivel pero lejos de estar entre los favoritos al título. Ni siquiera la gran victoria en el debut frente a su compatriota, Guillermo Cañas, por 6-2, 2-6, 4-6, 6-3 y 6-2, hacía presagiar la hazaña que ocurriría después.

En la segunda ronda, en un partido irregular, el argentino derrotó al checo Jiri Novak en cinco sets por 2-6, 6-4, 6-4, 5-7 y 6-3, luego venció al sueco Thomas Enqvist por 6-0, 6-4, 6-7 y 6-4 y en los octavos de final se sacó de encima al ruso Igor Andreev por 6-4 7-5 y 6-3.

Naturalmente que su nivel ya llamaba la atención y más aún después de apabullar en los cuartos de final al australiano Lleyton Hewitt por 6-3, 6-2 y 6-2.

En las semifinales, el destino le puso en el camino a otro argentino, David Nalbandian, pero el Gaudio sorteó el obstáculo con 6-3, 7-6 y 6-0.

En la final, Gastón Gaudio tenía del otro lado de la red a Guillermo Coria, con quien mantenía una picante rivalidad y entonces todo estaba dado para un partido fenomenal, pero los nervios se lo consumieron al “Gato” en el primer set y entonces el “Mago” se adelantó 6-0.

Gaudio mejoró un poco en el segundo parcial pero Coria no le dio ninguna chance, se impuso por 6-3 e iba camino a conquistar el certamen.

Pero promediando el tercer parcial, el “Gato” ganó un gran punto y ante la ovación de la gente levantó sus brazos y comenzó a reírse mientras el público hacía la famosa “ola”.

Ese momento de distensión marcó un antes y un después del encuentro porque Coria comenzó a sentir calambres, bajó notoriamente su nivel y terminó cediendo por 6-4.

Con claros signos de dolor, el “Mago” “tiró” el cuarto segmento por 6-1 y entonces todo se definió en el quinto set que estuvo marcado por los nervios y la irregularidad de los dos jugadores.

A pesar de sus gestos de fastidio, Coria parecía recuperado de los calambres y entonces el último parcial se jugó punto a punto.

El “Mago” tuvo dos match points para quedarse con toda la gloria pero fue el “Gato”, con un revés cruzado maravilloso, el que inscribió su nombre en el trofeo de campeones de Roland Garros al ganar el último set por 8-6.

Pasaron ya 12 años pero nadie que ame el tenis (o casi nadie) olvida ni olvidará esa final.

Fuente, foto y video: Web.

Corrección: Berenice Tello.

Contenidista: Adolfo González.