Cerca de 30 alumnos, de entre 30 y 60 años, participan de un taller de alfabetización que se desarrolla a partir de un acuerdo entre los ministerios de Desarrollo Social y Educación. 

La propuesta de alfabetización está dirigida a beneficiarios del Plan de Inclusión Social.

La propuesta de alfabetización está dirigida a beneficiarios del Plan de Inclusión Social.

“Cuando ellos pueden leer y escribir es mágico. Les cambia toda la perspectiva, les levanta la autoestima. Se dan cuenta de que si lo logran, pueden alcanzar otros objetivos que no tenían en mente”, explicó la docente Silvia Torres Vélez, que está al frente de un grupo de beneficiarios del Plan de Inclusión Social, que se alfabetiza en la ex Colonia Hogar.

La propuesta se puso en marcha a partir de un acuerdo entre los ministerios de Desarrollo Social y Educación. Torres Vélez, que es docente de Nivel Inicial, precisó que asisten diariamente cerca de 30 estudiantes, con edades que van de 30 a 60 años.

Sobre sus alumnos, resaltó que hay personas de origen humilde, que arrastran situaciones complejas en sus familias, en su salud o su entorno, y que han encontrado en la iniciativa más que la clave para un mejor futuro. “Se los contiene emocional y afectivamente. La gente se siente comprendida y puede avanzar en sus estudios”, sostuvo.

Además, señaló que la preparación que reciben “les ayudará a insertarse culturalmente, más allá de lo laboral, y abrirse un nuevo espacio en la sociedad”.

Trabajo personalizado

La docente indicó que para emprender la tarea hizo pruebas de diagnóstico para dividir el grupo y segmentaron la estrategia para trabajar con analfabetos netos, que no tienen ningún conocimiento, y alumnos que tienen un nivel correspondiente a segundo o tercer grado de primaria, aproximadamente.

“El objetivo es que al completar el curso sepan leer y escribir y combinar ambas acciones. Van a aprender lo básico sobre lectoescritura. No son habilidades avanzadas. La idea es que puedan reconocer la palabra escrita, que es lo más difícil. Con contención y apoyo lo van a lograr”, manifestó.

Acerca de los plazos, indicó que los más avanzados, en un mes y medio, podrán cumplir el objetivo; mientras que a los analfabetos netos les llevará unos seis meses o más.

“Trabajamos de manera personalizada, pero en grupo. Con esta capacitación podrán luego tomar otros cursos que implican alguna teoría, como cocina o jardinería. Me parece muy valioso para la persona. Además, ser parte de este proyecto impacta en la parte humana, más allá de la docencia porque implica ayudar al otro”, sostuvo.

 

Nota: Darío Calderón – Prensa Ministerio de Educación.

Fotos: ANSL.

Corrección: Mariano Pennisi.