El 26 de enero de 1914 moría en Villa del Tránsito el “cura gaucho”. Hoy, esa localidad cordobesa, conocida como Villa Cura Brochero, aguarda con alegría la canonización por parte del papa Francisco.

El papa Francisco aprobó el viernes la canonización del cura José Gabriel Brochero, tras haber confirmado el segundo milagro.

El papa Francisco aprobó el viernes la canonización del cura José Gabriel Brochero, tras haber confirmado un segundo milagro.

El viernes pasado, el Vaticano finalizó la comprobación de un segundo milagro del sacerdote José Gabriel Brochero; será el primer santo “totalmente” argentino, ya que pasó toda su vida en Córdoba (nació el 16 de marzo de 1840 en Villa Santa Rosa), donde además de rezar, impulsó caminos, escuelas y talleres laborales.

Villa Cura Brochero, el pueblo donde creció su leyenda, se ubica en el valle de Traslasierra. Los fieles se emocionaron con la noticia de que el papa confirmó la canonización cuya ceremonia se decidirá en marzo.

El primer milagro, que permitió declarar beato a Brochero, tuvo como protagonista a Nicolás Flores Violino, un niño que superó el pronóstico de una  vida vegetativa y problemas neurológicos severos, tras sufrir un grave accidente vial con apenas meses de vida. El segundo, por intercesión del cura, fue la recuperación, sin explicación científica, de una niña sanjuanina, Camila Brusotti, quien estaba al borde de la muerte tras ser salvajemente golpeada a los 8 años.

El sacerdote que evangelizó a lomo de mula fue declarado “venerable” por Juan Pablo II en 2004, y luego beatificado por Benedicto XVI a fines de 2012, pese a que el inicio de su causa había sido autorizado en 1967. En septiembre de 2013, ya bajo el pontificado de Francisco, tuvo lugar la beatificación, que fue seguida con euforia desde la provincia vecina.

Villa Cura Brochero, aguarda con alegría la canonización por parte del papa Francisco.

Villa Cura Brochero aguarda con alegría la canonización por parte del papa Francisco.

Brochero se convertirá en el primer santo “auténtico” argentino. Héctor Valdivielso Sáez, considerado por muchos el “primer santo argentino”, nació por cuestiones circunstanciales en el país, pero desde los cuatro años vivió en España, donde murió con apenas 24 años.

En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra, al haber compartido el mate y la vida de enfermos de ese mal, que lo dejó sordo y ciego. Murió el 26 de enero de 1914, junto a su pueblo.

 

Fuentes: La Nación / Télam/ Infobae

Foto: Web.

Corrección: Berenice Tello.