En un nuevo aniversario de la muerte del futbolista Juan Gilberto Funes, su hijo Juan Pablo (27) lo recuerda con una sonrisa y varias anécdotas solidarias.

Cada 11 de enero se cumple el aniversario del fallecimiento de Juan Gilberto "El Búfalo" Funes.

Cada 11 de enero se cumple el aniversario del fallecimiento de Juan Gilberto “el Búfalo” Funes.

Donde ande hoy Juan Pablo Funes recolecta anécdotas de su padre. Varias unidas por la solidaridad y la humildad de Juan Gilberto, ídolo del fútbol puntano y nacional. Han pasado 24 años de la muerte del “Búfalo”.

“Me siguen contando historias nuevas. Te vas enterando cómo lo vivió cada persona, cómo se enteraron del fallecimiento, cómo vivió tal partido, cuando fue al pueblo”, recuerda Juan Pablo (27) quien tenía 3 años cuando el 11 de enero de 1992 a las 0:00 de San Luis, y 23:00 del 10 enero para Buenos Aires (en aquel entonces había una hora de diferencia con Capital Federal) moría quien fue un crack dentro y fuera de las canchas. Pronto se ganó el corazón del pueblo.

Pablo recuerda cómo el 9 “Millonario” ayudaba en los barrios de San Luis o regalaba pelotas. Además le gustaba cazar, pescar o comer asados en el interior provincial. “En muchas localidades me han dicho que ha ido a hacer partidos a beneficio para una escuela o para un chico que tenía que viajar. Siempre al lado de la gente. Donando su ropa para que hagan sorteos o yendo a jugar”, dice con emoción.

Otra de las anécdotas que repasa su hijo es que, cuando “el Juan” jugaba en la primera de Huracán le regalaba el sueldo a una persona con discapacidad. “En Colombia donó casi todo su sueldo a una señora que tenía a su hijo con cáncer y lo tenía que llevar a Estados Unidos para operarlo”, agrega orgulloso.

“La solidaridad es un valor familiar que le permitió llegar adonde llegó y nunca se olvidó de que él era lo que era gracias a su familia, a sus amigos, a su barrio, a su San Luis”, reflexiona “Juanpi”, quien está a punto de ser padre.

Si todavía viviera, dice que el “Búfalo” estaría como loco por su nieto. “Para ver cuándo nace, estaría pesado, llamando a cada rato”, comenta sonriendo y subraya: “Me aconsejaría que no perdiera nunca la esencia, los valores que fue formando gracias a la gente de San Luis”.

Durante los últimos años, Juan Pablo revela que su padre a pesar de estar enfermo del corazón trabajaba por su escuela de fútbol ubicada en calle Salvador Segado, en el predio vecino al Barrio El Hornero, en la zona sur de la ciudad capital, donde actualmente está la Fundación “Corazón de Búfalo”.

“Se fue a pintar el portón de la escuelita y el calor y la fiebre hicieron que tuviera una recaída”, cuenta Juan Pablo, quien expresa luego que era como si su padre supiera que viviría sólo 28 años.

Juan Gilberto, fue ídolo del fútbol puntano y nacional.

Juan Gilberto, fue ídolo del fútbol puntano y nacional.

_ ¿Creés que él sabía su destino?

_ Sí, era como inconsciente, pero cuando una persona vive tan rápido las cosas y trata todo el tiempo de hacerlo de forma acelerada, parecería como que algo lo apuraba, evidentemente él sabía que había algo que lo estaba apurando.

La Fundación actualmente reúne a 200 personas que colaboran en San Luis, Villa Mercedes y el interior. “Cada día somos más. Todos chicos, jóvenes con ganas de empujar. Todos han podido hacer de mi causa, su causa”, señala. “Lo único que voy a hacer de acá y por el resto de mi vida es ser presidente de la Fundación ‘Corazón de Búfalo’”, indica Juan Pablo.

Además de su profundo querer, el “Búfalo” tenía una visión: “Él soñaba con que todos los chicos de San Luis hicieran deportes. Hablaba de mente sana en cuerpo sano, todo el tiempo. Y de trabajar por los chicos de San Luis que no tenían muchas posibilidades pero mucho potencial”.

“Juanpi”, con brillo, rememora a su padre: “Se me viene la imagen de él con una sonrisa ancha y siendo una persona feliz”.

De ídolo a mito

Con casi cinco kilos, Juan Gilberto nació el 8 de marzo de 1963 fruto del amor de don Pedro Funes y doña Martha Baldovino.

Fanático del fútbol y también del automovilismo, Juan creció entre los “fierros” del taller mecánico de su papá y el fútbol del barrio, los “babys” y del Club Huracán.

Su carrera futbolística fue por: Atlético Huracán de San Luis, Sarmiento de Junín, Jorge Newbery de Villa Mercedes, Sportivo Estudiantes de San Luis, Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Millonarios de Colombia, River Plate, Olimpiakos de Grecia, Vélez Sársfield, la Selección Argentina y hasta entrenó en Boca Juniors pero no pasó la revisión médica, lo cual le impidió jugar en el club de la Ribera. Sólo alcanzó a jugar un amistoso ante Banfield y los hinchas boquenses también lo empezaron a idolatrar. Algo muy poco común para un jugador que había representado a su archirrival.

Sus conquistas más significativas fueron en Millonarios de Colombia cuando convirtió el gol número 3000 del club y eso le valió hasta que se grabara un disco en su honor consiguiendo los apodos de “el Búfalo de San Luis” o “el Misil Argentino”; y en River Plate donde consiguió por primera vez en la historia del club quedarse con la Copa Libertadores de América y con la Copa Intercontinental de Clubes.

Desde niño lo apodaron “el Juan” o “el Sapo”, y los periodistas colombianos lo llamaban “el Búfalo de San Luis” o “el Misil Argentino”. Su idolatría creció a base de goles, fuerza, potencia, garra y corazón, cualidades distintivas de su carrera deportiva y de su enorme físico, que lo convertían en un verdadero “Tanque”.

Sin embargo, ya maduro, experimentado y mucho más aplomado en su vida, Funes quiso volver a Europa y el Club Niza de Francia lo tentó para jugar allí pero su incipiente problema cardíaco se lo impediría. No pasó la revisión médica y volvió al país.

Intentó en Boca Juniors y hasta jugó un partido de práctica con Banfield pero no podía hacerlo en la alta competencia y tuvo que dejar el fútbol, a pasar de los intentos que hizo en San Luis para volver a jugar, a tal punto que se incorporó a Defensores del Oeste y jugó algunos cotejos amistosos.

Juan Pablo Funes recuerda a su padre con una sonrisa y varias anécdotas solidarias.

Juan Pablo Funes recuerda a su padre con una sonrisa y varias anécdotas solidarias.

Su corazón enfermo le decía que tenía que dejar la práctica activa del fútbol. Vinieron luego las operaciones en Mendoza y un verdadero “calvario”.

Sobre su muerte, Diego Armando Maradona, quien vino a San Luis a su velorio, diría luego en su libro “Yo soy el Diego”, que eran grandes amigos: “Aunque recién hablamos y nos sentimos juntos en serio, con profundidad, en los últimos quince minutos de su vida”.

Fue velado en la Casa de Gobierno de su San Luis natal y despedido por más de 40 mil personas que colmaron las calles puntanas.

“Porque nunca renegó de su origen, porque permanentemente mantuvo la humildad, porque siempre regresó a su provincia, porque proyectó de manera brillante a su patria chica por el país y el mundo… Su pueblo no lo olvida”, se lee en la plaqueta de su monolito, emplazado en la Avenida Illia en su intersección con Junín y San Martín y que resume lo que fue Juan, más allá del fútbol.

Video: 24 años sin el “Búfalo”

Nota: Matías Gómez.

Datos biográficos: “El Corazón de Juan”.

Fotos: Malvina Urquiza.

Video: Juan Moyano.

Edición: Martín Micali.