El director del Instituto “Partner Max Planck” de Buenos Aires, Eduardo Arzt, premiado por la Third World Academy of Science, detalló los últimos hallazgos. Propone además federalizar la ciencia.

El director del Instituto “Partner Max Planck” de Buenos Aires, Eduardo Arzt, detalló los últimos hallazgos científicos

El director del Instituto “Partner Max Planck” de Buenos Aires, Eduardo Arzt, detalló los últimos hallazgos científicos

Argentina es cabecera de la alemana Sociedad Max Planck en América Latina. El imponente Instituto, con parámetros del primer mundo, se ubica en Palermo, en el Polo Científico. Abrió en 2012. Cuenta con amplios laboratorios, equipamiento de última generación y una visión que busca crear una marca registrada global.

El Instituto trata de entender, desde el punto de vista molecular, un amplio espectro de desórdenes. Cómo se activan los genes, cómo se pliegan las proteínas, qué laberintos recorren las neuronas son algunas de las preguntas con las que se enfrentan a diario los investigadores.

Eduardo Arzt, miembro científico externo de la Sociedad Max Planck y director del Instituto Max Planck en Argentina, detalló a Agencia de Noticias San Luis el presente y las proyecciones científicas para el país y la región.

“Nuestros experimentos van desde trabajar con una célula hasta modelos con ratones o moscas, por ejemplo, para llegar luego a los pacientes donde trabajamos con acuerdos en hospitales”, describió.

“Trabajamos tres tipos de enfermedades. Por un lado nos centramos en el sistema nervioso y allí abordamos cómo funcionan las neuronas, y esto tiene implicancias en enfermedades psiquiátricas como depresión, por ejemplo, o con el Alzheimer. Luego trabajamos en cáncer y finalmente en enfermedades metabólicas, endocrinas, como diabetes”, indicó.

Entre los hallazgos del Instituto, Arzt dijo que se han investigado nuevas formas en que las neuronas arman sus circuitos, conformando redes cerebrales. Un fenómeno que se denomina neuroplasticidad.

El imponente Instituto, con parámetros del primer mundo, se ubica en Palermo, en el Polo Científico. Abrió en 2012.

El imponente Instituto, con parámetros del primer mundo, se ubica en Palermo, en el Polo Científico. Abrió en 2012.

“En el área de metabolismo y enfermedades neuroendocrinas hemos avanzado mucho. Hemos descripto nuevos mecanismos de la enfermedad de Cushing, que no tiene tratamiento a nivel mundial. Fuimos los primeros en describir una forma de tratar esta enfermedad, incluso con un medicamento que existe para otro uso pero que podría curar a estos pacientes. Ahora se está desarrollando un estudio clínico en el Hospital Durand para ver la efectividad de esta droga en los pacientes”, adelantó. La patología estudiada es un tumor benigno, que se localiza en la base del cerebro. “Es una enfermedad rara pero en Argentina se presentan aproximadamente 100 casos por año. Es una enfermedad crónica que deshabilita completamente a los pacientes”, precisó.

Desde 2007, se sentaron las bases de creación del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires, entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología que se asociaron con la Sociedad Max Planck, una organización científica alemana que contabiliza 17 premios Nobel y donde trabajaron investigadores de talla como Albert Einstein y Otto Hahn.

La fábrica de premios Nobel

_ Se dice que en Alemania la Sociedad es una fábrica de nobeles, ¿acá tienen el mismo criterio de excelencia?

_ Sí. Es la Sociedad que más premios ha producido, eso se debe a que todos los sistemas de selección y control de su personal se basan exclusivamente en el máximo nivel de excelencia. Los institutos, en diferentes lugares del mundo, son sometidos cada dos años a un comité de alto nivel que inspecciona académicamente a todos los investigadores con el fin de mejorar. Nosotros estamos sometidos al mismo control de calidad, lo cual es muy bueno para el Instituto y la ciencia en Argentina.

_ ¿Cuánto ha crecido el Instituto desde los comienzo hasta ahora?, porque al principio se decía que iba a ser un imán para los científicos extranjeros

_ Hemos repatriado al Instituto diez científicos argentinos. Todos jóvenes de primer nivel: de Estados Unidos, España, Alemania e Inglaterra. Además permanentemente tenemos estudiantes de Estados Unidos, Europa y países vecinos que quieren venir a estudiar a nuestro Instituto.

Potenciada por la tecnología, la ciencia actual se expande en múltiples ámbitos propicios para la inteligencia colectiva. Arzt considera que “ya no es una empresa nacional, porque en todos lados es reconocida como una empresa internacional, donde los mejores institutos e investigadores del mundo se mueven y colaboran entre sí”.

_ ¿Hacia dónde cree que se dirige la ciencia actual del país?

_ La ciencia ha tomado un nivel muy importante en los últimos años, donde se ve que nuestro país se ha colocado en un lugar destacado. El CONICET figura entre las primeras instituciones del mundo.Si uno mira la aparición de trabajos científicos argentinos en las revistas de primer nivel mundial, en los últimos cinco años han aparecido más de veinte trabajos, lo cual habla de una gran excelencia. Pero también las empresas nacionales deberían invertir más en ciencia para redundar en mejor innovación y productos.

_ Entre los científicos argentinos de prestigio se habla de federalizar la ciencia, ¿esto cómo ha avanzado?

_ Es un punto clave. Creo que está en la primera línea del Ministerio de Ciencia profundizar estos programas que implicaría que muchísimos institutos que hay en todo el país se fortalezcan más. Tenemos que lograr mayor movilidad federal. Que nuestros estudiantes vayan a las provincias para que se generen redes de interacción entre todos los científicos del país. Nuestro Instituto además forma parte una red de biomedicina del Mercosur. Estamos buscando regionalizar. Fortalecer esta red.

En cuanto al futuro de la ciencia, el director señala que aparte de pasar por la biomedicina, el auge estará en la nanotecnología, las actividades espaciales y la neurociencia. “La interdisciplina permitirá entender los procesos que ocurren cada vez más complejos hacia enfermedades metabólicas, al alargarse la expectativa de vida, adquieren cada vez más importancia porque son enfermedades crónicas”, sostuvo.

Y aclaró: “Las neurociencias son muy importantes pero, si bien comprendemos varias cosas fascinantes sobre cómo funcionan las neuronas, todavía estamos lejos de entender cómo funciona el cerebro humano.”

Eduardo Arzt estudió y se doctoró en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Actualmente es profesor de Exactas e investigador superior del CONICET. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios y distinciones, entre ellas: Premio “Konex” 2013 en el área de Bioquímica y Biología Molecular; Cruz de Oficial de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania, por el compromiso en el desarrollo de la cooperación científica entre Alemania y Argentina; Premio “Bunge” y “Born” en Medicina Experimental; Premio “Bernardo Houssay” a la investigación científica y tecnológica; y miembro científico externo de la Sociedad Max Planck.

Arzt fue premiado por la Third World Academy of Science,

Arzt fue premiado por la Third World Academy of Science,

Reconocimiento internacional

En noviembre, la Third World Academy of Science (TWAS) anunció que entre sus premiados de 2015 se encontraban tres científicos argentinos: la matemática de la UBA, Alicia Dickenstein, Eduardo Arzt, y la investigadora de la Universidad Nacional de Cuyo y el CONICET, Marisa Colombo. Además, el investigador del CONICET y subdirector del Ibyme, Gabriel Rabinovich, fue invitado a incorporarse como miembro de la Academia.

La TWAS fue fundada en 1983 por un grupo de científicos liderados por el físico y premio Nobel pakistaní Abdus Salam. Busca afianzar lazos y promover la investigación en temas como el hambre, la enfermedad y la pobreza. Tiene 1100 integrantes de 90 países, entre los cuales, 15 son premios Nobel.

_ ¿Qué sintió cuando recibió el reconocimiento?

_ Fue muy importante y me puso muy contento en lo personal. La actividad científica tiene muchos sinsabores pero es grato saber que finalmente es reconocida.

La Facultad de Exactas de la UBA detalla que entre los considerandos para la entrega del premio, la TWAS distinguió a Eduardo Arzt “por su fundamental contribución a la neuroendocrinología molecular a partir del descubrimiento de nuevos genes y senderos en fisiología (señalización hormonal) y patología (tumores) que permitieron abrir nuevos blancos para el tratamiento y la cura de enfermedades”.

Arzt explica que “la Neuroendocrinología estudia cómo se conecta el sistema nervioso central con las glándulas del sistema periférico que comandan las funciones y mantienen a un organismo en homeostasis, o sea, en equilibrio. Nosotros trabajamos para entender cuáles son los mecanismos genéticos subyacentes a estas conexiones, fundamentalmente, en el mantenimiento de la homeostasis y también en conocer qué pasa cuando esa homeostasis se rompe”.

A los 62 años, el prestigioso investigador se muestra orgulloso por el crecimiento científico en los jóvenes argentinos. “Desde que me fui a hacer el posgrado en Alemania siempre tuve como meta volver a la Argentina.”, aseguró.  En los comienzos, Arzt tuvo nublado su horizonte hasta que empezó a leer la revista Scientific American. “Estudié bioquímica sin saber si me iba a dedicar a la actividad científica, pero mientras estaba estudiando cada vez me gustaba más”, contó.

Nota: Matías Gómez.

Fotos: Gentileza.

Corrección: Berenice Tello.

Contenidista: Rosana Freite.