Inspirada por la segunda oportunidad que le dio el Plan de Inclusión Educativa, Leonor Amaya, una alumna de 69 años de La Toma, escribió una carta a su profesora y compañeros. “Le doy gracias a Dios por haberlos cruzado en mi camino”, aseguró.

A los 69 años, Leonor se animó a volver a clases para cumplir su mayor sueño: terminar el secundario.

A los 69 años, Leonor se animó a volver a clases para cumplir su mayor sueño: terminar el secundario.

El camino de la Inclusión Social emprendido por San Luis, llevó a impulsar una nueva oportunidad para la superación personal de muchos de sus habitantes. El Plan de Inclusión Educativa (PIE) marcó un “empezar de nuevo” en la vida de miles de sanluiseños que se animaron a volver a las aulas para terminar la primaria y/o secundaria. María Leonor Amaya (69) es una de ellas.

“Tuve una vida difícil, llena de sacrificios. Siempre quise estudiar pero mi prioridad fue criar y educar a mis hijos. Terminar la secundaria era un asunto pendiente en mi vida”, aseguró esta ama de casa oriunda de Justo Daract y radicada en La Toma, viuda, madre de 9 hijos y abuela de 17 nietos, quienes viven repartidos en distintos puntos de la Argentina.

Este anhelo pendiente encontró su respuesta en el PIE: el plan de terminalidad educativa impulsado por la Provincia, que recoge los valores de 30 años de progreso y conjuga inclusión social e inclusión digital, en el que hoy 35 mil inmigrantes digitales buscan crecer y proyectarse en la sociedad del conocimiento.

“El PIE me cambió la vida. A pesar de mi enfermedad (tiene osteoporosis en columna y cadera), soy la primera en llegar al aula”, confesó con orgullo. Todavía recuerda el día en que debió enfrentarse por primera vez a la computadora para ingresar al Entorno Virtual de Aprendizaje del Plan: “Parecía que había visto un león. Con tiempo, mucha práctica y la ayuda de mis compañeros llegué a dominarla. Es más, ya rendí cuatro materias a través de la plataforma”.

Pero en este camino de aprendizaje no solo descubrió desafíos académicos; también aprendió a ser “la mamá de todos”: “Dicen que si uno tiene proyectos, se llena de vida. El PIE, mi profesora y mis compañeros son eso para mí. Le doy gracias a la vida por haberlos puesto en mi camino”.

Además, logró potenciar la lecto-escritura. Inspirada por la segunda oportunidad que le dio el PIE, Leonor escribió una carta, en la que logró vencer su vergüenza, temores y expresar qué significa para ella haber vuelto a clases:

“Queridos compañeros y profe:

En estas humildes letras les digo “gracias” por existir, por cambiar mi vida… de estar con mi gran familia y Dios lo quiso que mis hijos volaran y mi marido partiera para su descanso.

Pero Jesús me dio una nueva familia: yo los valoro así y les doy gracias por haberlos conocido y tenerlos en mi corazón y por existir este plan PIE que con orgullo completaré mi sueño de terminar el secundario a esta edad. Sépanme perdonar por mis tonterías que yo con mis dolores igual concurro a la escuela; llega la hora y los extraño. Gracias por lo que hacen por mí, en ayudarme y entenderme.

Se los digo de corazón: crean que en el cielo hay alguien que les va a dar su sabiduría.

Un beso grande para todos. Leonor”

La palabra de su profe

“Leonor es una alumna que jamás se había atrevido a escribir y compartir su opinión con el resto”, explicó Lorena Orozco, docente facilitadora de Leonor, quien cursa sus estudios en la sede del PIE que funciona en la Escuela Nº 114 de La Toma. Y añadió: “Con gran orgullo, alegría y emoción hicimos llegar esta carta, que es el resultado de su fuerza de voluntad en estos enriquecedores meses de estudio”.

Nota y foto: Prensa ULP.

Corrección: Mariano Pennisi.

Contenidista: Emilce Martínez.