Políticos, historiadores y escritores reflexionan acerca de un concepto troncal y dinámico en la identidad provincial. Síntesis de una investigación iniciada en 2014.

Hasta el 25 de agosto diversas instituciones y personalidades reflexionarán acerca de la identidad puntana.

Hasta el 25 de agosto diversas instituciones y personalidades reflexionarán acerca de la identidad puntana.

Este lunes inicia la Semana de la Puntanidad y el Sanluisismo, incorporada mediante Ley N° II-0887-2014, a los calendarios escolares y de los institutos de educación superior. Hasta el 25 de agosto diversas instituciones y personalidades reflexionarán acerca de la identidad puntana.

Durante el segundo año de vigencia, la ley invita a municipios, poderes del Estado, universidades e instituciones no gubernamentales (ONG), a sumar acciones para las históricas fechas.

“¿Qué es lo que vamos a hacer en la Semana? Hablar de San Luis, en todas sus variantes. Desde su historia, su fauna, su gastronomía, sus costumbres, su transformación en el tiempo, su evolución económica, cultural, social, las personalidades que hicieron historia y que contribuyeron a que vivamos un presente, y que podamos avizorar con muchísimo optimismo el futuro. Nadie ama lo que no conoce”, destacó el gobernador de la Provincia, CPN Claudio Poggi durante la institucionalización en 2014.

“La Puntanidad es el amor que le tenemos a nuestra provincia”, sintetizó el exgobernador Dr. Alberto Rodríguez Saá, el año pasado.

Pancha Hernández, Antonio Esteban Agüero, Jesús Liberato Tobares, Carlos Sánchez Vacca, Yaco Monti, Kameleba, Los Watusi, entre otros evocados, enraizan. “La Puntanidad es todo lo que nos diferencia de otros pueblos, pero además todo lo que nos une a todos los puntanos y, además, es nuestra alma, que va desde las cosas más sencillas hasta las más profundas”, señaló acerca del concepto, tomado de la tucumanidad detallada por Atahualpa Yupanqui.

Además de la gesta del pueblo puntano para la campaña libertadora del general San Martín, del federalismo de los cabildantes, y el aporte de las maestras puntanas al mundo, el exgobernador se detuvo a repasar la vida de Rosendo Hernández, Germán Avé Lallemant, Juan Crisóstomo Lafinur y el “Mono” Gatica. Antes, aclaró: “En la historia de la cultura hay intereses. Es como una literatura del pasado, escrita tratando de usar la mayor objetividad, pero generalmente justificando intereses o ideologías. Esto no sirve para la Puntanidad. El que da el veredicto de lo que es la Puntanidad es nuestro pueblo: lo acepta o lo deja pasar”.

En cada expresión del pueblo, sostuvo después, se “avivan nuestros sentimientos y nos generan unión”. También consideró tomar a la expresión Sanluisismo como eje. “Sanluicentrismo. Miremos a San Luis desde este centro. Miremos a la economía desde este centro, a la geografía, a la historia, que la podemos contar igual. Miremos la revolución científica y cronológica desde este centro. Miremos la globalización y los avances del mundo desde este centro”, apuntó.

Rodríguez Saá le dedicó unas palabras al primer exiliado del país: “A Lafinur le decían el hijo de La Carolina, su poesía nos cuenta el dolor de La Carolina, la minería, su afán libertario de la guerra de la independencia. Es uno de los cinco filósofos que está incluido en el diccionario de habla hispana de Ferrater Mora. Cinco argentinos. Uno de ellos, Lafinur. 27 años tenía”.

Asimismo, para el gobernador Poggi la Escuela de Administración Pública es símbolo de la Puntanidad. Sostuvo que, por eso, San Luis se distingue del contexto nacional desde hace 30 años. “Son políticas de Estado que trascienden a los gobernadores porque han sido la clave del progreso de la provincia”, dijo Poggi, quien agregó que invertir en obras públicas en épocas de incertidumbre económica fue otra clave distintiva de la provincia.

Por su parte, el ministro de Educación, Marcelo Sosa, durante una disertación el año pasado describió: “Hay un concepto muy importante que está dado nada más y nada menos que por el Gral. San Martín, dice en una carta al Gobernador Dupuy: ‘hay vacantes pero no he querido admitir a nadie hasta ver si hay algunos bravos puntanos que quieran ingresar en este regimiento’”.

Sosa además consideró que “si hablamos de la concepción política administrativa somos únicos, por que el modelo de gestión de San Luis es único en el país”.

“Otro de los hitos, los maestros puntanos, (hay muchos docentes, mi corazón en cierto modo es de los docentes), destaco la tarea que han hecho nuestros maestros, enseñando la libertad, las ciencias, enseñando el arte, enseñándonos a leer y a escribir, transmitiéndonos lo que viene de generaciones que nos han precedido, eso también es un gran acto de generosidad de San Luis para con la Patria”, repasó.

Jesús Liberato Tobares:

Históricamente, Puntanidad y Sanluisismo implican valorar saberes tradicionales, hitos, personas, y modos de expresión que dan sentido de pertenencia a todos los habitantes de la provincia. El historiador Jesús Liberato Tobares explica que al definir o estudiar esos dos amplios conceptos nace una oportunidad para escucharse recíprocamente. “El rastreo (cuyo origen lo encuentra Sarmiento en la cultura Huarpe), los secretos de la medicina popular, las destrezas manuales con sentido estético que esplenden en las artesanías del cuero, del tejido, de la plata; conocer y valorar la filosofía ancestral que vive en la copla anónima, la leyenda, la relación, el romance, la tonada; conocer y valorar la fe implícita en la novena, la solidaridad de la minga, la alegría de la serenata”, son algunos legados que referencia Tobares. “El vínculo de la Puntanidad nos une al hombre de Inti Huasi que hace 8000 años luchaba por sobrevivir a la agresión de las fieras, las alimañas y la intemperie. Sentir la Puntanidad es valorar ese largo espacio de nuestra historia y prehistoria”, señala. También “mística de Puntanidad llevaban en el alma las tejedoras, pelloneras, hilanderas, charqueadoreas y rezanderas que prepararon ropas y alimentos y que cuando los hombres partían rumbo a las tierras irredentas, elevaban su humilde oración al Creador”.

El Plan Maestro de las Culturas 2013-2023 cita que Jesús Liberato Tobares elaboró una lista completa de juristas, escritores, sacerdotes, músicos, artistas plásticos, historiadores, políticos, gobernantes, médicos y científicos que han definido con su vida y obra lo que se define como el repertorio cultural tradicional y folklórico de nuestra ‘Puntanidad’. De la misma manera, Tobares también menciona especialmente a ‘los maestros de posta, mayorales y postillones; a los artesanos cuyas manos cantan loas a esta tierra bienamada; a los músicos y cantores populares que siguen entregando a los caminos y a los vientos de la provincianía, su alma profunda hecha copla aquerenciada y volvedora”.

Durante 2014, el historiador dijo que “vivir la Puntanidad hoy significa reflexionar acerca de la dignidad humana y los valores a cultivarse”. Para lograrlo considera que el único camino es la cultura y la educación.

_ En “La Puntanidad”, usted detalló el perfil del puntano histórico: Amor a la tierra, religiosidad profunda, vocación docente, hospitalidad y sentido de libertad. ¿Cuánto ha cambiado ese retrato en la actualidad?

_ Me parece que siguen manteniéndose los rasgos. Pero hay muchas otras cosas que deben ser meditadas, reflexionadas. Por ejemplo: ¿Cómo los puntanos entendemos la vida? ¿Cómo cultivamos los valores? ¿Qué es la dignidad?

Tobares nació en San Martín. Fue ministro del Superior Tribunal de Justicia de San Luis e integró la comisión encargada de preparar la reforma constitucional de 1962. Jubilado, a los 85 años, con seis nietos, dice que la Puntanidad histórica y filosóficamente se condensó en los humildes a quienes aún Liberato investiga junto a su esposa Elba Miriam Chávez entre las serranías de San Martín. “Es increíble la sabiduría de la gente analfabeta, su patriotismo, su noción política. Colaboraron espontáneamente en la campaña libertadora del ejército de San Martín y con tremenda responsabilidad”, observa para destacar de aquel entonces: “Los paisanos tenían mucha agudeza política”.

El historiador que más ha estudiado la Puntanidad describe al naciente pueblo azulado por un cordón montañoso: “El camino real ingresaba al caserío por la calle del comercio, por Ayacucho, donde se amuchaban las pulperías. A una cuadra estaba la plaza mayor, el cabildo, la cárcel, el convento y el templo de Santo Domingo, la iglesia matriz. Un poco más lejos, el cuartel, y más allá de las plazas de las tropas, el estanque real, donde carreteros y hombres de arrías hacían noche y donde se gestó para fortuna de la cuyanidad la feliz unión de estilos y tonadas”.

Tobares considera a la tonada como el alma de la cuyanidad. Así surgió la identidad que el autor sintetiza en su obra “La Puntanidad”. Antes, Víctor Saá también expuso algunos rasgos distintivos de la psicología del puntano: sencillez, valor, bondad e inteligencia.

El investigador fue galardonado el año pasado con la distinción “Pueblo Puntano de la Independencia. “La Puntanidad no ha terminado ni terminará nunca”, aseguró. Esa identidad se labró con manos heroicas, nobles y anónimas.

_ ¿Cómo se ha construido la Puntanidad a lo largo de la historia?

_ Desde la fundación de la ciudad de San Luis se inicia el proceso de construcción de la Puntanidad. Ese quehacer ha concluido porque lo mismo que en la nacionalidad, se trata de un accionar o proceso en permanente ejecución, donde cada generación de puntanos irá arrimando su aporte. Yo diría que la Puntanidad no ha terminado ni terminará nunca, mientras el devenir histórico nos reserve un lugar en el concierto nacional. Mientras vivamos seguiremos sumando nuestro esfuerzo a la tarea común de construir la Patria. Porque la Puntanidad, como la santiagueñidad, la riojanidad, la porteñidad, etc., es parte sustancial y viva de lo que llamamos Ser Nacional.

Antonio Esteban Agüero:

Al reflexivo diálogo se sumó además la escritora Perla Montiveros, quien presenta a Antonio Esteban Agüero como el poeta de la afirmación porque “en él no se podría entender una postura agónica, ya que vivía en paz consigo mismo”.

Perla recomienda para la Semana de la Puntanidad, la obra de su madre, María Delia Gatica de Montiveros, titulada “El rostro de la tierra puntana en la poesía”, publicada póstumamente. “Resume con acierto el secreto del espacio, en el que San Luis dice y se hace voz de canto. El acertado prólogo al libro, perteneciente a Gustavo Romero Borri, anticipa la razón de ser del libro y la veracidad que surge del andar de cada poeta que alcanza el conocimiento de San Luis y  sus  sanluiseños. Decires éstos que se descubren hasta promediar  el 2003, año de la desaparición de la escritora. De aquí, que buen número de tales poetas viven y continúan alcanzándonos la posibilidad del vivir ‘en poesía’”, compartió desde Capital Federal.

“Procurando el buscar una identidad cultural mediante la literatura en mi libro “El esplendor de la palabra” quise ubicar en su comienzo, el ensayo titulado “Una tonada fundacional”, toda vez que el brillo de la palabra hermosa tuvo en poesía de Antonio Esteban Agüero el asombroso recibo para la permanencia  de’ la tonada’, impecable registro de su tonada nortina, propia de Merlo, el pueblo de Agüero (zona noroeste y región serrana del este). Tonada ésta que lleva signo cierto del habla de los Comechingones, primitivos habitantes de tal región. Música, misterio y revelación que ha de participar en toda su poesía”, indicó Perla.

“‘Un hombre dice su pequeño país’ es una obra que nos memora un hecho notable: a sus poemas Agüero nos los entregó en su oralidad, el poeta los dejó dichos, derramando su música afincada en su tonada. Desde su voz nos dijo los primeros días, el llamado de gloria, la mazamorra, la tonada, la fauna, la minga, las guitarras. Su oficio de poeta bien ganado ya le proporcionó la dicha de sentirse “Boca de Hombre y Corazón de Pueblo”. Un hombre dice su pequeño país marca quizás el momento en el que el lenguaje poético se fija, comienza a ser vivido como un rito. Fue un hecho fantástico, el escuchar al mismo poeta Agüero diciendo, entregando sus digo, y ya desaparecido el poeta bien consoladora la certeza de que las grabaciones que quedaron con la voz del poeta custodiaron el regalo de su música. Hay una búsqueda de trascendencia posible, que no habrá de ser idéntica a ninguna tradición existente, en este nuevo despertar de porvenir auténtico. Entiendo que Agüero quiso para el mantenimiento de una apreciada identidad no abandonar lo que se fue, no desdeñar lo que se es y sí, procurar con fe lo que se puede ser. ‘Yo no quiero ser nada que no sea/ ser hombre libre, el hombre libre/ el hombre de pie sobre el tiempo de los astros’”, señala.

También, en una de sus últimas entrevista, a los 77 años, Beba Di Genaro, ungida desde su infancia como poeta por Antonio Esteban Agüero, señaló que vivir el Sanluisismo actual implica generosidad, tolerancia, honradez, fe y hasta estrategias caseras para reunir en la mesa, al menos una vez por mes, a toda la familia.

Añadió que es necesario fomentar hábitos que perduren esos tiempos en sepia donde la palabra sellaba compromisos.

– Si Agüero viviera hoy, ¿sobre qué escribiría?

– Estaría señalando los males de la guerra en Medio Oriente. Estaría señalando la desarmonía nacional, gritando las soluciones que él creería ahora que pueden ser válidas. Estaría en contra, puedo asegurar, de cualquier forma de totalitarismo… Y le seguiría cantando al vino, por cierto, y a las mujeres hermosas.

– ¿Qué necesita la sociedad para fomentar más Agüeros?

– Nada programado podrá crear otros Agüeros. Salvo difundir la poesía en general y estimular la lectura de obras de todos los géneros. Quizás serios talleres o grupos en barrios y escuelas reunidas en torno a un eje atractivo. Tal vez también los concursos para editar, aunque Agüero no creyera en ellos.

Este lunes inicia la Semana de la Puntanidad y el Sanluisismo.

Este lunes inicia la Semana de la Puntanidad y el Sanluisismo. (Foto: Interior del Monumento de la Independencia)

La memoria de San Luis:

“Solo los optimistas lucharon cuando la provincia apenas era una mera referencia en el mapa”. Así, Jorge Osvaldo Sallenave desgranó la esencia de la Puntanidad el año pasado, antes de publicar su libro “Historias de San Luis: de gentes y leyendas”.

Si bien Sallenave encuadra sus últimos cuentos entre la década del 50 y el 60, algunas de esas características, -ficcionalizadas, pero tomadas de hechos históricos- permanecen. “En general, durante la época que yo toco, el puntano era un tipo muy solidario, quizás demasiado tímido en algunas cosas. Respetuoso por demás, confiado, y desinteresado”, describió el escritor, acerca de lo que considera “la esencia del puntano”. “Además, en gran medida, es un tipo culto. Busca siempre tener conocimientos”.

Varias de las novelas de Sallenave se gestaron antes como investigaciones, arqueologías en el pasado amasado por el Chorrillero. “San Luis era una de las provincias menos pobladas del país. Un grupo de personas la mantuvo para que hoy la tengamos nosotros y fueron dejando huellas. Eran de muy buena madera. La madera como símbolo de lo útil, de lo incansable de su proyección futura. Esa gente fue forjando el carácter nuestro”, dijo.

El escritor además señaló que hubo un giro de 360º cuando, por diversas acciones políticas, San Luis dejó de considerarse como un lugar de paso, para convertirse en un destino. “El entorno tenía mucho que ver, los criollos también. Habían sido personas sumamente pacíficas, pese a que los españoles les hicieron mucho daño. Y los inmigrantes, especialmente italianos y españoles, eran hombres de mucho trabajo, sin gran futuro, porque habían elegido una de las provincias más pobres que existían en el país, allá por el 1900”, indicó.

–Según su trayectoria, principalmente en las historietas y, por ejemplo, con “Pensión Virgen Negra”, donde emplea el género picaresco, ¿en qué consiste el humor de San Luis? ¿De qué se ríe un puntano?

– No somos un pueblo muy alegre. El puntano adora mucho la tonada, que es hermosa. Hay dos cosas que deberíamos mejorar. Una es poder reírse como hace el cordobés o el brasilero. Deberíamos tratar de darle una sonrisa a la vida. Y la otra cosa, que debe estar unida a la timidez que deberíamos trabajar, es con la solemnidad. Y eso quizás lo frene al puntano para reírse de sí mismo.

Aunque el autor sentencia: “Solo los optimistas pudieron seguir luchando cuando la provincia apenas era una mera referencia en el mapa”.

“San Luis ha tenido muy buenos escritores. Pero por motivos que ignoro no han sido muy difundidos”, sostuvo luego Sallenave, que admira el estilo y la pulcritud de Víctor Saá. Otra de son preferencias es María Delia Gatica de Montiveros. “Es medio sacrílego de mi parte decir que algunas cosas de Antonio Esteban Agüero no me gustan. Como no me gusta todo Cervantes. No todo Dostoievski”, dijo sonriente.

“El Viaje del Poema”, también es una semilla de Puntanidad. Editada mediante San Luis Libro, la obra de Gustavo Romero Borri consta de dos tomos que reúnen a 95 poetas desde los inicios de la cultura escrita en la provincia hasta 1950. “Me gusta sentir que la memoria de San Luis nos ayuda a construir y condiciona nuestro presente”, destacó.

El poeta se animó a recorrer la historia provincial en busca del vivir en poesía que planteó Antonio Esteban Agüero. Además, sugirió leer “Penumbras” de Emeterio Pérez, autor del primer poema dedicado a Juan Crisóstomo Lafinur.

“Pese a todo, es posible y quizás deseable que la historia “nos hable”, que esas voces antiguas y nobles nos sigan dictando caminos por donde transitar. A mí me gusta imaginar que es así,  sentir que la memoria de San Luis nos ayuda a construir y condiciona nuestro presente. Sobre todo porque la historia de nuestra provincia está llena de hechos y protagonistas que obraron con gran nobleza, desprendimiento y amor a la tierra. San Luis ha sido una provincia muy sufrida y los hombres que forjaron su identidad debieron siempre dar mucho: nada les fue regalado.  Por eso nos asombran y despiertan nuestra admiración”, expuso.

“El Sanluisismo en nuestro presente se construye sabiendo que nosotros, los puntanos, no somos mejores ni menos que el resto de las provincias hermanas argentinas. Creo que el Sanluisismo se construye sabiendo que acá ha ocurrido una implosión demográfica y de crecimiento diferente al resto de las provincias. Las personas que eligieron San Luis para vivir y ejercer sus derechos ciudadanos no lo hicieron por una simple necesidad pasional o una conveniencia ocasional. Lo hicieron porque acá encontraron una posibilidad de felicidad y crecimiento, una oportunidad para el arraigo tranquilo”, subrayó.

Borri aseguró que es en la música popular donde más se mantienen inalterables los rasgos de nuestra idiosincrasia. “Basta escuchar los primeros acordes de una expresión regional para situarnos en un ámbito cultural inconfundible. Recomiendo escuchar con el corazón pensativo tres temas musicales: el vals “Provincia de San Luis”, la tonada “Febrero en San Luis” y  las canciones que compuso Luciano (El Chango) Arce.

En lo literario leer las memorias de juventud que alcanzó a escribir Antonio Esteban Agüero, ese gran constructor de identidad. Él las tituló “La verde memoria”. Lo que el poeta cuenta allí es su primer encuentro deslumbrador con la tierra. Otro libro de memorias es “A la sombra del Naranjal”, de María Delia Gatica de Montiveros. Ella cuenta, amorosa y detalladamente, su infancia en el Luján de su tiempo.

Detenerse ante las obras de Nicolás Antonio Russo (conocido como Nicolás Antonio de  San Luis) también es un ejercicio visual de Puntanidad que nos abre el mundo de las reminiscencias más hermosas.

También mirar el San Luis antiguo por los “ojos de José la Vía” puede ser un viaje  alumbrador. Ese inmigrante nos ha dejado un patrimonio cultural que pocas provincias poseen. Podemos acceder al “ayer” de San Luis gracias a su mirada exacta y tierna”, enumeró.

Para “Cholita” Carreras, la tradición, que hermana a la Puntanidad y el Sanluisismo, es símbolo de igualdad. “No matemática, sino en términos que nos llega al alma y pondría tradición igual a identidad, igual a dignidad, igual a pertenencia, igual a transcendencia, igual a eternidad”, expresó.

“El maestro tiene que llegar al aula con semillas de Puntanidad y Sanluisismo”, pidió María Teresa Carreras de Migliozzi, en 2014 durante un acto realizado en el Salón Blanco.

La tradición, explicó, es la memoria de un pueblo, el vínculo más fuerte que une a sus habitantes. Y es dinámica. “Es un río que nos viene del pasado trayéndonos mensajes. Viene del  latín traere, es decir traer, la tradición nos trae mensajes del pasado, lo vemos pasar por  aquí por el presente y se va dirigiendo al porvenir, en tanto y en cuanto nosotros sepamos rescatar aquello del pasado vivir y acrecentar el presente, es lo que nos va permitir edificar todo aquello con un buen cimiento nuestro porvenir”, afirmó la maestra nacional con 35 años de docencia, autora de 9 publicaciones.

No es lo mismo tradición que folclore. “La primera es la memoria, el alma, la vida íntima; en cambio el folclore es la puesta en escena de esa tradición, es decir que la tradición es el folclore que está esperando tal vez en los archivos, en la memoria de la gente añosa que alguien venga, la reavive, y la ponga en acción para que sea folclore”, explicó Carreras quien destacó la importancia de proteger ese patrimonio cultural. Su obra “Folklore Musical de San Luis – Canto – Danzas – Instrumentos” fue declarada de interés cultural por el Senado de la Nación.

La visión histórica: 

El historiador José Villegas investiga acerca de los hitos de la Puntanidad. En su análisis, el concepto tiene cuatro características. En primer lugar es antiguo ya que los “Huarpes algarroberos toman el término “puntano” de los primeros adelantados provenientes de Chile por el Oeste”; segundo resulta inclusivo, al contener a nacidos y los que eligieron a San Luis para vivir; en tercer lugar, identifica puesto que “desde los primeros tiempos de nuestra existencia fuimos, para todos quienes se referían a nuestros habitantes, los “puntanos”; por último, la filosófica noción, alude a una historia de gloria. Sobre este eje, giran las investigaciones de Villegas, quien desde la década del 80 revisa la historia oficial bajo la lupa en la era de la transformación.

“La idea es, entonces, el disparador para volver al pasado en busca de nuestra propia identidad, bajando del bronce a los próceres y a los que no lo son tanto, huma­nizando a nuestros héroes, develando verdades aunque duelan, revalorizando a los anónimos de esta tierra bendita que son tantos, que son muchos”, prologa en “Escenas de la Historia de San Luis”, Villegas, quien no solo explica como los puntanos fueron los primeros en todo el país en reconocer a la Junta Revolucionaria de 1810, y que de los 476 granaderos del regimiento del General San Martín 204 eran de San Luis, sino que además rescata detalles inéditos. Así, el profesor dice que los primeros cartógrafos confundieron el valle formado a la altura de las sierras del Chorrillero con un azul marítimo.

_ “Sinforiano”, mejor conocido como Lafinur, el “Capitán de Pájaros” (Agüero) y otros personajes amaron a su tierra y fueron rebeldes. ¿La rebeldía fue solo la virtud de los adelantados?

_ Sí, la rebeldía es un atributo de los adelantados y de los visionarios que aman y se aferran profundamente a sus sueños. 

Por su parte, la doctora en Historia, Teresa Fernández, analizó también la identidad de los sanluiseños desde el “pequeño país” cantado por Antonio Esteban Agüero y a la luz de la globalización.

“También deberíamos rescatar nuestra tonada, que se está perdiendo (¿mimetizando?) por la llegada de otros acentos provenientes de diversos lugares, en concordancia con el aporte migratorio”, sostuvo.

“La Puntanidad se ha construido con el aporte constante y continuo del pueblo de la provincia de San Luis (originario o por adopción), que ha entretejido una rica trama que se crea y recrea con el tiempo. Este hecho se resume en una palabra: cultura”, indicó Fernández.

“Hoy, esa descripción debe acomodarse a una realidad cambiante. Es decir, se conserva un sustrato original al que debemos sumarle otros elementos. Al respecto la globalización, que tiene en la ‘web’ una de sus caras visibles, nos conduce a un nuevo concepto de Puntanidad. El hombre universal se funde con el particular. Somos todos habitantes del mundo, aunque tengamos un lugar de pertenencia”, observó la historiadora villamercedina, nacida en 1948.

La profesora Graciela Santamaría reflexionó acerca de la identidad puntana en tiempos históricos de crisis y a la sociedad actual. “Los que se quedaron por amor al terruño sacaron a San Luis adelante”, dijo.

El pasado alecciona. Está para no repetir errores. Graciela Santamaría es profesora de Historia y Formación Cívica, miembro de la Junta de Historia de la Provincia de San Luis y del Centro de Investigaciones Históricas y Folklóricas de la Villa de Merlo. Entre sus investigaciones, expuso sobre la “década infame”, una etapa que va desde 1930 hasta 1943, cuando “el fraude, la corrupción y la decadencia” signaron la vida puntana.

_ En aquella crisis, ¿a qué valores apostaron los puntanos para salir adelante?

_Los años 30 del siglo pasado fueron muy dolorosos para el habitante de San

Luis: sequías, hambre, explotación, atraso, polarización de las clases sociales; una minoría dominante sobre una mayoría muy pobre. ¿Cómo se salió de allí?, con lo que don Víctor Saá llamó “espíritu de resistencia” o “espíritu territorial”. Los que no se fueron, los que eligieron quedarse por amor al terruño, fueron los que lo sacaron adelante.

Ese sentimiento fue poetizado por Antonio Esteban Agüero, el cantor de la Puntanidad, a quien Santamaría considera de lectura obligatoria en las aulas. “Amo más que el muro/ de elegancia urbana, /la firmeza humilde/ de la tapia aldeana, /y más que la vida/ veloz, ciudadana,/ mi vivir oscuro/ en la tierra puntana”, dice el poeta.

Aunque lejos, el escritor César Rosales, también se religó entre letras a su pago sanluiseño: San Martín. “Yo nunca he visto juntos/ tanta luz, tanto cielo, /como en ese puñado/ de cal y de silencio/ que es el rostro y el alma/ de mi lejano pueblo”, revive.

La profesora de Historia, Andrea Fabiana Cardona, sostuvo que a pesar de la complejidad del mundo actual, en San Luis se mantienen las raíces.

“En un mundo globalizado, en donde todo se diluye en esta especie de ‘modernidad líquida’ en la que estamos inmersos, se hace cada vez más complejo individualizar los rasgos identitarios de una comunidad. No obstante y a pesar de la diversidad cultural actual de San Luis, se mantienen varios de los rasgos descriptos por el Dr. Tobares, tales como la hospitalidad, el sentido de la libertad, la espiritualidad profunda y yo agregaría el sentido de la solidaridad. Es muy importante el rescate de la identidad cultural y la resignificación de sus raíces y valores más profundos”, señaló Cardona, coautora junto a Graciela Santamaría de “En la sombra de la Historia, las mujeres de San Luis y sus luchas la despuntar el siglo XIX”.

_ ¿Cómo es la tarea del historiador para la construcción del Sanluisismo?

_ La tarea del historiador es la de producir conocimiento histórico a partir del análisis crítico del pasado presente en las distintas fuentes históricas que dan testimonio del mismo. En cada época y teniendo en cuenta las distintas corrientes historiográficas que se dieron lugar en cada momento, todos los historiadores contribuyen a la construcción de la identidad, por ello la tarea del historiador y su constante re-lectura de la Historia, favorece y aporta a esa construcción.

Creo que la Historia de San Luis debería estar presente en la formación de los puntanos contextualizada en nuestra Historia Nacional y Latinoamericana. Considero que los historiadores de San Luis tienen una ardua tarea por delante, acercar el conocimiento histórico haciéndolo más accesible a la población que conociendo su pasado puede seguir enriqueciendo la construcción de su identidad.

Sanluisismo hermanado de sabiduría milenaria:

Pablo Héctor Ossola, autor villamercedino de “El Bramido del Puma”, compartió la visión de los pueblos originarios, cuya conciencia cósmica, tradiciones, y respeto por la naturaleza, enriquecen la cultura provincial.

El periodista y docente oriundo de Villa Mercedes, publicó en 2009 la obra que describe el surgimiento de la raza ranquel y explica la entrega de tierras a los descendientes originarios por parte del Gobierno de la Provincia.

“Si logramos -aportó Ossola- que desde niños las nuevas generaciones de sanluiseños respeten profundamente a los seres vivos, como los rankulches respetaban al árbol, en especial el witrú (caldén) al que consideraban sagrado por todos los beneficios que obtenían de esa especie. Si los niños respetan y consideran de enorme importancia al vacuno, al lanar, al caprino, al caballar y  al porcino, habremos dado un paso fundamental para la instalación de una nueva conciencia”.

El respeto por la madre tierra, también contribuye a un nuevo estilo de vida. “Una conciencia de agradecimiento, de feliz concordancia entre todos estos elementos gozando de una calidad mejor. Porque así es el aire de nuestra provincia. Así es el clima y el ambiente en que nos movemos. Una característica que nos distingue con acentuado Sanluisismo y nos promete una existencia feliz y saludable.”, destacó Ossola.

Nota: Matías Gómez.

Fotos: Archivo ANSL.

Corrección: Mariano Pennisi.

Contenidista: Cecilia Sosa.