El domingo 21 de junio es el Día del Padre. Frase trillada, si las hay, es aquella que dice: “Todos los días es el Día del Padre”, muchas veces para justificar comportamientos, omisiones o la falta de algún obsequio. Pero Rafael Costa y su hijo Valentín pueden dar fe que para ellos no es un eslogan sino que lo hacen realidad, compartiendo como padre e hijo una misma pasión: el básquet.

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Rafael Costa y Valentín Costa: compañeros dentro de la cancha, padre e hijo fuera de ella.

Hubo, hay y habrá muchos casos de padres e hijos, técnicos y jugadores respectivamente, pero en esta oportunidad además, el “Rafa” y “Vale” juegan juntos en el equipo de primera división de GEPU, tanto en la liga local como la provincial.

“No fue algo planificado”, fue lo primero que dijo el base campeón de la Liga Nacional 1992/1993 con GEPU, “simplemente se dio: hace dos años que me retiré y estaba dirigiendo las formativos del club. Asistente en el Torneo Federal y jefe de equipo en el TNA con la fusión GEPU-Sociedad Española”.

En efecto, la última temporada de Rafael Costa como jugador fue la 2012/2013 con El Chorrillero. Pero un jugador nunca se retira del todo, máxime si hay una continuidad laboral con el deporte que fue profesión durante tantos años.

“Con la ‘Fusión’ entrenaba y daba una mano. Cuando algún jugador faltaba o se lesionaba, me sumaba, eso me permitió mantener cierto estado. Luego en GEPU, con Diego Prego de entrenador, vi que me sentía bien y que podía jugar, aportando mi experiencia a los chicos y al proyecto de desarrollo del club: Jugar la primera, con la mayor cantidad de chicos de las formativas”, le contó a ANSL, el sanjuanino de 42 años.

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Rafael Costa como entrenador mira atentamente el desempeño de su “dirigido”, Valentín.

El TNA (Torneo Nacional de Ascenso) hizo que Valentín Costa, con 15 años, integrara el plantel dirigido por Mariano Aguilar. Además de entrenar con el equipo, vio acción en varios cotejos. El roce lógico de la competencia contribuyó a la evolución en su juego, por lo tanto, jugar en la primera local con el “Lobo Puntano” no fue una decisión antojadiza.

“Está muy bueno jugar con papá porque puedo aprender de él: Es un jugador que admiro mucho tanto dentro como fuera de la cancha. A mí me ayuda muchísimo para entrenar y es bárbaro que pueda aportar su experiencia con todo lo que sabe. Ayuda al resto de los chicos a mejorar. Tenerlo como entrenador y jugador es un privilegio para pocos”, dijo Valentín acerca de su padre.

Hoy la vida les regala a Rafael y Valentín la posibilidad de tener una relación muy especial: El “Rafa” se hizo cargo de la primera división, además de jugar en ella. Tiene a su hijo como “dirigido” y como compañero de equipo.

“Dentro de la cancha trato de no pensar que estoy jugando con mi hijo, sino de ayudar a mis compañeros de equipo, eso son él y los otros chicos para mí”, señaló Costa padre, y habrá que creerle.

Quien conoce al “Rafa” sabe que sus palabras son cimentadas con actitudes, para él, la procesión va por dentro.

“Lo que estoy viviendo con Valentín pasa más por dentro de lo que exteriorizo o puede verse. Lo estoy disfrutando plenamente, día a día. Cuando lo veo jugar y veo su progreso es un gusto muy especial que pocos se pueden dar: acompañar y compartir con un hijo un deporte, un juego que para mí es profesión y quiere ser la de él” puntualizó.

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Rafael Costa y Valentín Costa: Padre e hijo en el rol de jugadores y compañeros de equipo.

“Antes del primer partido que salimos a la cancha juntos estaba muy emocionado, nunca me imaginé que podía suceder y estoy muy feliz por eso. Cuando jugaba en Liga Nacional era muy chico y no entendía tanto el juego pero ahora me estoy dando cuenta quien fue mi padre dentro del básquet en sus tiempos de esplendor: Un base que ‘lee’ mucho el juego y que daba pases muy buenos, cosa que yo no hago por que soy ‘morfón’ (risas) aunque últimamente la ‘tira’ mucho, no la comparte (carcajadas)”, añadió Valentín con indisimulable tono de admiración.

“En casa se habla y respira básquet, el resto de mis hijos también juegan y lo tienen como referente al ‘Vale’ que es el mayor. No es fácil este camino, ser jugador profesional implica mucho sacrificio. Lo hemos hablado y trato de inculcarle que la exigencia es necesaria para mejorar. Él lo sabe, tiene la predisposición y hay que trabajar duro. Está en la etapa de crecimiento y desarrollo. Para mí es un gusto compartir este tipo de cosas”, expresó Rafael Costa en el rol de padre-entrenador.

“Tengo bien claro que en la cancha él es mi entrenador y yo su alumno, su aprendiz. No me enojo ni nada porque los retos son indicaciones para que podamos mejorar todos. Ojalá podamos seguir jugando juntos un tiempo más. Aprovecho que ahora no me ve para decirle que lo quiero mucho, que es un buen padre y que siga haciendo las cosas que hace que las hace y muy bien. ¡Feliz día papá! ” finalizó diciendo Valentín Costa.

Nota: Adolfo González.

Fotos: Facebook – Zona Básquet SL – Adolfo González.

Corrección: Berenice Tello.