Una mirada distinta y el relato de las vivencias de quienes tienen la misión de informar cuanto pasa en la carrera ciclística más importante de América.

El colectivo en el que se desplaza parte de la prensa

El colectivo en el que se desplaza parte de la prensa

Una veintena de periodistas emprendieron viaje hacia el filo de las sierras de los Comechingones, donde finalizó la sexta etapa del Tour de San Luis 2015.

En el inicio del viaje, algunos chequeaban información, otros aprovechaban para leer, pero la mayoría prefirió descansar. El Tour hizo mella también en quienes tienen otro tipo de carrera: la de informar con celeridad y precisión cuanto hacen los protagonistas de la competencia. Los cronistas acusaron el peso de los 708,3 kilómetros recorridos hasta el momento. El raid informativo está llegando a su fin: se nota en las caras y cuerpos de los representantes de la prensa.

No todos pertenecen a los medios nacionales, un colombiano y un panameño se mezclaron con los nuestros. Alguien cumplió años y le cantaron el “happy birthday” (feliz cumpleaños) y, como no podía ser de otra manera, lo hicieron en forma bilingüe, tal cual acontece en las conferencias de prensa.  Son periodistas profesionales, no hay duda.

Llegando al peaje de Los Puquios, comenzó la zona del primer avituallamiento. Carga de termos para el mate. Jean Michel Karsenti, periodista francés “puso cara” rozando la incredulidad y la resignación. Probablemente haya pensado: “¡Qué adicción tiene esta gente por aquella infusión!”

El paso del bus de la prensa era vitoreado por la prensa

El paso del bus de la prensa era vitoreado por el público.

El trayecto incluyó Saladillo, a 840 metros de altitud sobre el nivel del mar, ascenso a los 880 metros de altura en La Toma, pasando por Naschel y Tilisarao, descenso a los 680 metros de Concarán, para emprender el ascenso final desde los 845 metros que tiene Merlo, hasta el filo de las sierras de los Comechingones, a 2140 metros de altitud.

El micro tenía el aire acondicionado al máximo de sus prestaciones y, sin embargo,fue posible ver gente apantallarse, indicativo de lo inclemente que debía ser la temperatura en el exterior.

El parte meteorológico dado en el centro de prensa, junto con el resto de la información pertinente a la etapa en curso, decía 35ºC de máxima para el día de hoy. Probablemente se haya alcanzado esa cifra a las 13:00, con una hora de trayecto.

Naschel fue el lugar de la segunda parada, para beneplácito de quienes querían estirar las piernas y exonerar sus vejigas.

Karsenti, en perfecto castellano, contaba que lleva cuatro Tours en sus espaldas y que éste le parece el mejor y más emocionante. El galo leía en el micro una biografía de Cavendish, que dio lugar a un debate casi filosófico y antagónico entre el pasaje. En efecto, todos comenzaron a ejercer funciones y calentar motores para lo que venían a hacer: la cobertura de la etapa “reina” del Tour.

Macedonio Valvuena Aldana contó que esta actuación de los ciclistas colombianos no es casualidad, sino el producto de un trabajo que tiene aportes privados y estatales de larga data. “Cualquier colombiano sabe hoy quien es Nairo (Quintana) o cuándo se corre el Tour (de Francia) o el Giro (de Italia). En Colombia el ciclismo siempre fue el segundo deporte tras el fútbol y con el advenimiento de los resultados, la brecha se acortó” dijo, y habrá que creerle tras lo demostrado por sus compatriotas en lo que va del Tour.

Varios grupos de conversación en el bus, mostraban que el “modo periodista” estaba puesto en “ON”. Entrando a la Avenida del Sol, en Merlo y la muralla orográfica de los Comechingones a la vista, todo el mundo volvió a sus lugares. Comenzaba la etapa del ascenso. La seriedad y concentración ganó el micro como en un avión a punto de decolar.

Los fotógrafos no tardaron en descubrirse: la fuente del complejo Flamingo fue su primer objetivo y mientras ascendía el vehículo en busca del filo, gatillaban sus cámaras cual ametralladora, buscando “esa foto”.

Mientras en Achiras se largaba la sexta etapa del Tour 2015, el periodismo hacía su trepada final en busca de los 2140 metros de altura, morada de los cóndores y final del viaje. Similar a las Estaciones del Calvario en Semana Santa o en las festividades del Cristo de la Quebrada, en la Villa; así se vivieron los últimos 15 kilómetros de ascenso: gente a pie, ciclistas, vehículos, todos querían llegar a la cima, buscando un lugar preferencial para observar el paso de los “Héroes del Filo”, según bautizó unos de los reporteros a quienes pasarían un par de horas después.

El vehículo era reverenciado por la multitud ya instalada desde horas tempranas en las distintas planicies que ofrecían las sierras, el paso del bus de prensa era vitoreado, como lo harían después con Nairo, el “Dani” Díaz, Cavendish, Messineo u otro pedalista de la preferencia popular. Al pasar por el “globo” de 1km para la meta, los aplausos y el ambiente era de magnitud semejante al vivido en cada sprint final.

Llegamos. “El otro Tour” había finalizado. Ahora esperaba el trabajo. El que vinimos a hacer; pero, por un momento, todos nos sentimos ciclistas.

Nota y fotos: Adolfo González.