Era el partido más complejo, el que mayor temor causaba y el que más repercutía en la psicosis de cada jugador argentino. Naturalmente el grado de complejidad no influía directamente en la instancia de “el que pierde se marcha a casa”, ni tampoco en la envergadura del rival. Después de una tranquila primera rueda y un cardíaco episodio de octavos ante Suiza, Argentina tenía en frente  a una selección  en plena gestación de su generación dorada, seguramente Rusia será escenario más protagónico para Bélgica  y su flujo  de talento generacional.

San Luis Inspira en el estadio de Brasilia

San Luis Inspira en el estadio de Brasilia

Nuestra selección enfrentaba el partido más difícil, enfrentarse a sí misma. El horripilante estigma de 24 años sin pasar el peaje de cuartos ha jugado su rol perverso en los últimos capítulos mundialistas.

Sábado 5 de julio, en la preciosura edilicia de Brasilia proyectada por el gran Óscar Niemeyer ( el personaje más influyente de la arquitectura moderna internacional), se escuchaba una voz con rabia en los vestuarios del estadio Mane Garrincha (72.000 espectadores) , “estoy cansado de comer mierda,  salgamos a jugar el partido de nuestras vidas”, retumbaron las palabras del capitán sin cinta en la intimidad del plantel argentino. Mascherano pudo tocar el corazón y reavivar el fuego sagrado del equipo, el “jefecito” sabía a la perfección que el duelo radicaba en sus propias cabezas, y después en el rival. Minutos después, en la puerta del área Gonzalo Higuaín (fusión perfecta de Bati y Crespo) pudo desahogarse de su sequía personal en esta copa, e hizo desahogarnos de nuestra sequía general de 24 años (después de Italia 90, no jugó más una instancia finalista), al fin ya estamos en semis.

Méritos para Alejandro, los cambios de Sabella  y decisiones han sido positivas e influyentes en el juego, Basanta (Rojo purgó fecha por doble amarilla) estuvo acertado en los cruces, y limpio en el pase de salida, Demichelis (casi afuera de esta copa), pero con la confianza de ser campeón en Inglaterra, aporto experiencia y tranquilidad en la última línea, y en la frontera Lucas Biglia fue el complemento que Masche  tanto necesita. Sabella logro edificar primero al grupo, y luego al equipo.

Ahora volveremos a la mega ciudad de Sao Paulo, el arenas corinthians será escenario del duelo semifinalista, Argentina regresa esta vez al estadio donde Di María dio el pase a la red y a cuartos, pero esta vez sin el ángel crack (descartado por lesión), y con el posible regreso de Kun, pero estarán los demás esperando por Holanda, con su capitán del fútbol usando la 10, y su capitán espiritual usando la 14, Masche y Messi marcan juntos el destino y el camino, cada uno explotando sus papeles.

Nosotros deseamos la venganza de Francia 98, pero sabiendo que el objetivo y el sueño apuntan al 13 en las tierras del Cristo Redentor.

Por el momento esta selección ya gano su campeonato interno, semis.

Nota y Foto: Emiliano Pascuarelli