Parece increíble la frase pero puede lograrse en  Río. Una guía me llevó a hacer un recorrido por una de las favelas más populares de Copacabana. En realidad los lugareños prefieren llamarlas “Comunidades”. Para ingresar  en la “Comunidade Dos Cabritos” (Comunidad de Los Cabritos) hay que subir por angostas  y coloridas escaleras.

“la vida aquí es muy tranquila, tenés que respetar sus espacios y todo estará bien”; me dijeron.

“la vida aquí es muy tranquila, tenés que respetar sus espacios y todo estará bien”; me dijeron.

Apenas subo unos 50 escalones me encuentro con un grupo de argentinos (llevan sus camisetas puestas) que, al ver la cámara me preguntan si pensamos tomar imágenes en ese lugar; contrariamente a lo que cualquiera hubiera pensado, me alentaron a seguir mi camino. “la vida aquí es muy tranquila, tenés que respetar sus espacios y todo estará bien”.

Lo primero que me llamo la atención: las calles son tan angostas que, en las horas pico, cuando algunos camiones suben para dejar productos en los negocios, los demás vehículos que quedaron detrás, deben hacer al menos 10 maniobras para poder retornar por esa calle y buscar otra alternativa para bajar al barrio de Copacabana.

La gente del lugar parece no estar sorprendida con los nuevos visitantes que llegan tomando fotos, imágenes y haciendo entrevistas; y es que desde que se militarizaron algunas favelas  en el año 2010, muchos medios de comunicación se internaron en ese mundo, tan desconocido y tan peligroso hasta entonces.

La presencia policial se ha reforzado desde el comienzo de la copa; ya que muchos turistas (en su mayoría argentinos) encontraron en las comunidades un lugar que les brinda una estadía más económica y cordial. Se pueden conseguir habitaciones por 50, 80 o 100 reales diarios, dependiendo de los servicios extras: habitación individual, internet, televisión por cable, vista panorámica.

Banderines adornan todas calles, puertas y ventanas de Río.

Banderines adornan todas calles, puertas y ventanas de Río.

Caminando por sus calles, puedo ver la falta de servicios básicos de saneamiento; en muchos casos, el agua utilizada dentro de la vivienda termina su recorrido al costado de la vereda;  pero la mayoría de las viviendas tienen su antena satelital, indispensables en el país más futbolero cuando es; además, anfitrión de la Copa del Mundo. Casas sin revoque, Conexiones de luz precaria, cañerías a la vista, angostas escaleras que llegan a distintas habitaciones, son una imagen cotidiana; ahora se le suman los banderines y banderas  adornando ventanas y puertas.

Termino el recorrido tomando imágenes de los murales: de esas paredes  que hablan  de su gente y su historia; gente simple, trabajadora, que busca salir de la marginalidad.

Los murales son parte de la cultura urbana.

Los murales son parte de la cultura urbana.

Nota y fotos: Virginia Soloa