Una vez concluida la santa misa de la Solemnidad de María Madre de Dios, el papa Francisco rezó la oración mariana del ángelus desde la ventana de su estudio, frente a la Plaza de San Pedro. El obispo de Roma dirigió sus más cordiales felicitaciones al inicio del nuevo año, con sus deseos de paz y de todo bien.

El Papa Francisco ofició la primer homilía del año dedicada a la paz mundial.

El papa Francisco ofició la primera homilía del año dedicada a la paz mundial

El papa Francisco inició la jornada en la basílica de San Pedro en el Vaticano con una misa en ocasión de la jornada mundial de la paz ante cientos de personas. Resaltó la necesidad de justicia y paz en cada casa y pidió a los fieles enfrentar el año con fortaleza y esperanza, instando que “se frene el camino de la violencia”.

El santo padre destacó que desde cada rincón de la tierra, hoy, los creyentes elevan su oración para pedir al Señor el don de la paz y la capacidad de llevarla a cada ambiente.

Por esta razón, formuló votos para que en este primer día del año, el Señor nos ayude a encaminarnos con más decisión por los caminos de la justicia y de la paz; que el Espíritu Santo obre en los corazones, disuelva las cerrazones y las durezas y nos conceda que nos enternezcamos ante la debilidad del Niño Jesús. Puesto que, como dijo el papa: “La paz, en efecto, requiere la fuerza de la mansedumbre, la fuerza no violenta de la verdad y del amor”.

“Se necesita el compromiso de todos para construir una sociedad verdaderamente justa y solidaria”, clamó.

“Tenemos todos la responsabilidad de obrar para que el mundo se convierta en una comunidad de hermanos que se respeten, se acepten en su diversidad y se cuiden unos a otros”, agregó.

Antes de rezar a la Madre de Dios, el pontífice pidió que pongamos en las manos de María nuestras esperanzas con confianza filial. Y afirmó que a ella, que extiende su maternidad a todos los hombres, le encomendamos el grito de paz de las poblaciones oprimidas por la guerra y por la violencia, para que el coraje del diálogo y de la reconciliación prevalezca sobre las tentaciones de venganza, prepotencia y corrupción.

“A Ella le pedimos que el Evangelio de la fraternidad, anunciado y testimoniado por la Iglesia, hable a cada conciencia y derrumbe los muros que impiden a los enemigos reconocerse hermanos”, concluyó Francisco.

Fuente: Noticias especializadas del Vaticano