El Periodista Martín Marín, amigo personal de la gran Cantora Nacional, fue orador en el panteón de Sadaic y llevó el reconocimiento del pueblo de San Luis.

El periodista y conductor de radio y TV, Martín Marín, un hijo de Villa Mercedes, que desde hace 10 años desarrolla su actividad en la ciudad de Buenos Aires y amigo personal de la gran cantora nacional Nelly Omar, despidió desde el panteón de SADAIC, los restos de la más grande artistas que brindó la música ciudadana.

Emocionado hasta las lágrimas y acompañado de referentes del mundo del tango y Autoridades de nuestro País, Martín Marín señaló: ” Querida Nelly, traigo el saludo del pueblo de San Luis, que un día te eligió como su Madrina del Festival Internacional de Tango de Justo Daract y que vos honraras en tantas visitas. También traigo el saludo del interior profundo de mi país, de los más humildes, a quien fuera hermana de los pobres. Para ustedes queridos amigos que están recorriendo un camino y para nosotros, los más jóvenes que recién empezamos, Nelly Omar, nos deja una enseñanza, un gran legado, productos de sus convicciones. En Nelly Omar se cumple lo que Mateo nos enseña en la palabra: Superó los vientos y los torrentes, pero no cayó, porque su raíz estaba fundada sobre roca. Superó la adversidad y el silencio por 17 años y el día que volvió fue para siempre. Nos une una gran amistad, pero por sobre todo, la misma pasión por nuestra música y nuestro país.  Ahora nace el recuerdo permanente a la gran Cantora Nacional. Viva por siempre la Señora Nelly Omar “.

desde años

Martín la recordó de la siguiente manera: La conocí hace muchos años. Corría el 2003. Yo era estudiante universitario, trabajaba en TV y por las noches escuchaba “La Fonola”, excelente programa radial que por el aire de AM Radio Nacional, se emitía todas las noches bajo la inigualable conducción de Marcelo Guaita y equipo, destacándose Inés de Reyes, productora general.

Un día, mi admiración de oyente se transformó en un sueño hecho realidad, cuando luego de entrevistar a Marcelo para un trabajo práctico universitario, formé parte del equipo de “La Fonola”, como columnista y productor de segmentos.

En el año 2004, para ese programa, querido ciclo al que le he dedicado mis días y mis noches de radio hasta la actualidad, entrevisté a Nelly Omar.

Dios, la vida y nuestra honesta relación, permitieron que desde aquel reportaje en su modesto departamento de la calle Medrano, selláramos nuestra amistad.

Nelly, ha formado parte de cada uno de mis sueños profesionales en Buenos Aires y en el resto del país. Aceptó cada entrevista que le solicité para “La Fonola” y también para aquellos programas especiales que he desarrollado.

Viajamos mucho, grabamos varios ciclos especiales de televisión y hasta recibimos juntos, un Premio Nacional: “Martín Fierro” al mejor programa de Música, rubro Tango, otorgado por APTRA, en el año 2010.

Vivimos alegrías, soñamos proyectos, concretamos sueños que de momentos pensamos irrealizables. Abrazó a su pueblo en el Luna Park y fui testigo de enormes emociones y satisfacciones.

El 10 de septiembre del año 2011 celebró sus 100 años rodeada de sus afectos más cercanos. Recuerdo que ese día llegué a su pequeño departamento de ambiente y medio de la calle Medrano con una caja de bombones “Marrón Glacé”, sus preferidos, comprados en la casa “Lyon Dor”, donde siempre le compraba sus auténticos bombones, los que llevan según Nelly, la verdadera castaña. Estaba feliz y llena de proyectos.

El sueño de su tercer “Luna Park”, fue una gran realidad, el 11 de noviembre de ese mismo año. Esa noche, en el gran estadio, 7.000 almas coreamos el “Feliz Cumpleaños”, en tres oportunidades. Nelly cantó más de una hora, abrazó a su público y lloró de emoción.

Tiempo después, una caída, la llevo a estar mucho tiempo internada. Allí también, como en aquellos amargos años de silencio, demostró su fortaleza. El último tiempo vivió rodeada por la atención de tres enfermeras y dos asistentes. Una vez más, en septiembre de este año, en su último cumpleaños, llegué con una nueva caja de bombones de Lyon Dor.

Nelly no tenía años, tenía vida y es esa vida y es esa historia, poblada de canciones, la que ahora ilumina el camino para su permanente recuerdo.

i3842-nelly-omarNota: Martin Marin

Fotos: Telam