Lorena y Leo son amigos hace casi tres años y hace más de 10 días que dejaron sus casas y seres queridos en La Plata para emprender una aventura que los une aún más: llegar hasta el Machu Picchu en bicicleta.

Lorena y Leo pasaron por terrazas del portezuelo

Lorena y Leo pasaron por terrazas del portezuelo

Acompañados por sus bicis, llenos de energía y sonrisas, llegaron a Terrazas del Portezuelo para dejar un registro de la aventura que están realizando. Temerosos y tímidos contaron cómo empezó la idea y hasta dónde quieren llegar.

Quemados por el sol, cargados de historias y aventuras, Leo contó que hace poco más de dos años que empezaron a andar en bicicleta los fines de semana con distintos grupos de La Plata, como La Lomada y Cebados, que aún se reúnen para practicar, despejarse y divertirse andando en bicicleta.

Leo, 20 años atrás, había estado en Perú en donde compró una bicicleta, ya que su padre vivía allí. De esa manera, se prometió a sí mismo que volvería y pronto lo cumplirá, pero no de cualquier manera, si no en bicicleta. Su compañera, Lorena, contó que fue difícil dejar a su hija de 11 años pero que vale la pena, ya que es una de esas cosas de una vez en la vida.

Ambos renunciaron a sus trabajos y ahorraron un poco de dinero para poder mantenerse durante el viaje. Sin embargo, viven de manera muy “gasolera”, tratan de acampar, ya que en sus bicis llevan la carpa, bolsas de dormir, un poco de ropa e incluso algo de comida. No obstante, siempre hay gente bondadosa con la que se encuentran en el camino y les ofrecen una cama y un plato de comida, ya que de esa manera también se sienten partícipes de esta gran aventura.

Cualquier persona pensaría que hay que tener un estado físico envidiable para realizar tremenda travesía, pero para sorpresa de muchos no es así. Ellos no se entrenaron ni tienen una rutina de entrenamiento. Sus cuerpos, como muchos pueden imaginar, tampoco son de súper atletas, sino de personas comunes, con deseos y ganas de cumplir un sueño y desafiar los límites físicos y mentales.

“Salíamos los fines de semana en La Plata y hemos hecho un par de cruces a lugares cercanos, pero esto salió sin entrenamiento. Nos entrenamos a medida que pedaleamos cada día un poco más, contra viento, sol, etc.”, dijo, entre risas y miradas cómplices, Lorena y Leo añadió: “Tampoco tenemos una dieta específica, tomamos cerveza, helado y fiambre”.

Decidieron sólo viajar ellos dos porque “nos conocíamos de antes, tenemos afinidad y un estado físico similar. Ahorramos algunos pesos y cuando se vayan terminando veremos qué hacemos para generar dinero de alguna manera, aún no sabemos cómo, pero veremos qué nos depara el destino”, aseguró confiada Lorena.

Una de las cosas más características del grupo es que llevan libros viajeros, para que quien los encuentre los lean. Lorena es docente auxiliar y bibliotecaria, para ella son muy importantes los libros y valen mucho. Por eso para ella dejar libros por los lugares que va y ver cómo va perdiendo peso su bicicleta por “viajes” de lectura compartidos, vale la pena.

Su próximo destino será Mendoza y luego partirán para Chile, desde allí por la costa chilena subirán hasta su meta: el Machu Picchu.

Luego, otra travesía les esperará y será volver, pero lo harán por Jujuy, Salta, Formosa, Corrientes hasta Brasil para luego ir a Uruguay y, finalmente, llegar a casa, de acuerdo a lo que tienen calculado será a fines de enero del año próximo.

Ellos tienen una página de Facebook que van actualizando con fotos y estados de su travesía y la pueden buscar con el nombre de Desafío Machu Picchu.

Nota: Violeta Pérez Anzorena.

Fotografía: Luciano Grangetto.