HISTORIAS DEL DÍA DEL PADRE

“Ser papá es lo mejor que Dios te da, siempre luchamos, nunca bajamos los brazos”

Luis Moyano es el primer padre por fecundación in vitro de San Luis. Lucas es su único hijo y hoy tiene 19 años.

Los portarretratos con diferentes escenas de la vida de su hijo son los protagonistas del comedor donde recibió cálidamente a ANSL. Puntano hasta las entrañas, Luis contó muy emocionado cómo fue que su sueño de ser padre se hizo realidad a partir del amor, el esfuerzo y la perseverancia.

¿Cómo comienza su historia para poder convertirse en padre?

En el año 1991 empezamos a prepararnos para ser papás, cuando una doctora ginecóloga detectó que mi señora tenía un problema de esterilidad. Fue feo, pero pensamos que por algo Dios nos puso en el camino esto. Luchamos entre los dos, porque buscar un hijo se hace entre dos. Nos derivaron a Buenos Aires al Hospital Clínica San Martín. A mi esposa le hicieron una microcirugía y confirmaron el diagnóstico. Ahí en más empezó la parte humana. Yo siempre estuve convencido de que se podía. Imaginate que nosotros somos de familia numerosa, todos mis hermanos tienen hijos. Ser papá es lo mejor que Dios te da, siempre luchamos nunca bajamos los brazos.

Con mates y una historia emocionante recibió a ANSL

Con mates y una historia emocionante recibió a ANSL

¿Cómo fue comenzar con un tratamiento en una época que era más desconocido y esto lo hacía menos accesible?

Hubo una oportunidad donde casi no seguimos. Mi señora pensaba adoptar, pero yo no quería. Íbamos a seguir luchando, no me cerraba adoptar un hijo, algo dentro de mí me decía que en mi familia iba a ser el único que no iba a tener hijos.

De ahí fuimos a Mendoza y conocimos al doctor Eliseo Catapano. Él nos dijo que teníamos el 25% de posibilidades de tener un hijo y volvimos a tener esperanzas. Era un tratamiento muy costoso y riesgoso y Dios se puso en nuestro camino.

¿Cuáles fueron las dificultades para llevar adelante el tratamiento y cómo fue el apoyo de la gente?

El médico nos dijo que había una posibilidad de ser padres con una fecundación in vitro. Nos preguntó qué nos parecía y si nos animábamos a hacer este tipo de tratamiento. Nos explicó en qué consistía y lo costoso que era. Nos salió diez mil pesos en ese momento. Vendí lo que tenía y ahorraba todo pero no me alcanzó. Entonces, la empresa donde trabajaba y el sindicato me dieron la posibilidad de prestarme el dinero que faltaba. Mis compañeros de trabajo también me ayudaron mucho.

Hasta los cuatro meses no podíamos decir nada, ella hizo reposo y estuvo con inyecciones. Finalmente, a los cuatro meses el médico nos dijo que íbamos a ser papás. Eran cinco embriones y nació uno.

El primer papá por inseminación artificial de San Luis

El primer papá por inseminación artificial de San Luis

¿Se reunieron después con otras parejas que pasaban la misma situación que ustedes para aconsejarlos?

Después hemos hablado con otras parejas y les decimos que si están decididos hagan todo lo que tengan a su alcance y que estén unidos. A mí, en Buenos Aires, me dijeron que nunca iba a ser papá, pero nos encontramos con este médico que nos dio un 25 % de posibilidades y logramos el objetivo de ser padres. Dios te da lo que realmente necesitas.

¿Qué opina de la aprobación de la Ley de Fertilidad asistida?

Ahora con esta ley de fertilidad, estoy muy contento porque los tratamientos son muy costosos.

 

 

“Decidí mirar para adelante y seguir por mis hijos”

 Walter emocionado, cuenta su historia de vida

Walter emocionado, cuenta su historia de vida

Walter Sosa es un puntano de 43 años que quedó viudo con siete hijos. Cómo es llevar adelante una gran familia con los desafíos de la sociedad actual.

El Día del Padre se conmemora en homenaje a William Jackson Smart, un veterano de guerra estadounidense que nació un 19 de junio y que crió seis hijos solo, luego de enviudar.

Más acá, en San Luis, vive Walter Sosa, un puntano que enviudó hace cuatro años y, a diferencia de Smart, le tocó criar a siete hijos.

Walter tiene 43 años y cuando llevaba 22 de casado, perdió a su esposa Angélica. Su trabajo y sus hijas mayores fueron los pilares fundamentales para comenzar esta nueva etapa de su vida.

“Es muy difícil salir adelante, pero no imposible. Cuando quedé viudo no sabía para dónde salir. Me ayudaron el trabajo y mis hijas. Después del mal momento que vivimos, yo tuve una charla con ellos y me dieron mucha fuerza”, dijo el padre después de dejar por un rato sus tareas de mozo en un reconocido restorán de San Luis, para contar su historia de vida a ANSL.

El hijo mayor  de Walter tiene 23 años y la menor, 11. Además, tiene tres nietos.

Walter asegura que la profesión le ayudó a salir adelante

Walter asegura que la profesión le ayudó a salir adelante

¿Cómo fue encontrarte con el desafío de una nueva vida?

En el trabajo te olvidas de muchas cosas, si tenés un problema, lo dejás en la puerta. Hay que respetar la profesión y uno no puede traerle problemas al cliente. Entonces, ayuda por unas horas a olvidarse de las dificultades. Es lo que me dijo mi viejo: “si vos trabajás en gastronomía, llevá una bolsa de residuo y poné todos los problemas adentro. La dejás colgada en la puerta y cuando salís está ahí y la llevás donde pueden estar las soluciones. Mi papá toda la vida fue mozo.

A los 17 años comencé en el oficio. Mi papá me llevó al Hotel San Luis donde había un restorán que se llamaba El Galeón. Ahí comencé lavando platos y me gustó. En el primer bingo que hubo en San Luis, comencé a hacer café y después me fui a trabajar al bar El Paseo. Ahí me fui por primera vez mozo, me gusta tener diálogo con la gente. Es muy lindo. Uno hace un poco de psicólogo también.

¿Cómo continuas solo la crianza de los chicos?

Tengo una familia grande y muy hermosa. Mi hija mayor ya había terminado la escuela cuando falleció mi esposa y la de 19 terminó el año pasado. Nos arreglamos con ellos. Entre todos, de a poco nos organizamos porque yo trabajo a la mañana y a la noche. En setiembre van ser cuatro años de que enviudé y ya estamos organizados. Todos fuimos para el mismo lado. Yo hablé con ellos para que siguiéramos con la familia para adelante, que ninguno se tuviera que ir a vivir con otros parientes.

Mi prioridad es que todos terminen de estudiar, me quedan solo tres en la escuela.

Trato de mirar siempre para adelante, porque para atrás no sirve.

Con las tareas de la casa, ¿cómo se organizaron?

Todos ayudan. Me tuve que poner a planchar por ejemplo, doblar la ropa, algo que nunca había hecho y me di cuenta que no es nada simple. Yo estaba acostumbrado a sacar mi ropa del ropero planchada, sin prestar atención del proceso que lleva eso.

Con siete hijos, asumió la responsabilidad de la crianza en solitario

Con siete hijos, asumió la responsabilidad de la crianza en solitario

En cuanto a la formación integral, de valores y en lo humano ¿cómo le llevas adelante?

Hablo mucho con los más grandes. Me cuentan qué hacen y me ponen al día con todo porque yo estoy todo el día trabajando. Mis hijas me informan de lo que puede pasar, cómo van en la escuela los más chicos y a partir de ahí hablo con ellos.

Mis hijas Jessica y Gisela, han tomado el rol de la madre.

Nos organizamos entre nosotros. No queremos molestar a nadie, mi madre ya es grande, no me gusta darle trabajo. Cuando quedé solo decidí mirar al frente y seguir por mis hijos.

Pedí una mano, no material, sino que necesitaba alguien que me escuchara, hasta que comencé a salir adelante.

Cuando salía del trabajo, a la noche me acostaba y me ponía a mirar el techo. Me levantaba, iba a ver a mis hijos y decía: “Ya está. Tengo que seguir”, no podía quedarme porque tengo siete hijos. Si bien los más grandes ya son padres, a los más chicos no los voy a dejar. Le sigo poniendo el pecho.

¿Cómo te definís como padre?

Simplemente, un padre de familia que ama a sus hijos.

 

 

“Los partos siempre me hacen revivir mi historia como padre”

El Dr. Ralph Bravo junto a su esposa y sus hijos Delfina y Matías en la Maternidad Teresita Baigorria

El Dr. Ralph Bravo junto a su esposa y sus hijos Delfina y Matías en la Maternidad Teresita Baigorria

El obstetra Ralph Bravo cuenta la relación que tiene con sus tres hijos y cómo convive con la sensación diaria de ser padre de cada uno de los niños que ayuda a traer al mundo.

Ralph Bravo es un reconocido ginecólogo de San Luis. Nació en Buenos Aires, estudió en Estados Unidos y se enamoró de una puntana que lo trajo hace veinte años a esta provincia, de donde no piensa mudarse. En sus 25 años de profesión, ayudó a nacer a una cantidad de bebés de la que ya no tiene registro y con los que, reconoce, haber revivido en cada uno el sentimiento de padre. Además, tiene tres hijos con los que comparte los gustos por el rock y la lectura.

Bravo trabaja en el sector privado de la medicina, pero una vez por semana hace guardias en la Maternidad Teresita Baigorria. Ahí junto a dos de sus hijos y a su esposa recibió a ANSL. Historia de un padre de jornada doble.

¿Cuántos hijos tiene?

Tengo tres hijos, el más grande es Tomás que vive en Córdoba y estudia arquitectura, Matías de 19 que vive en San Luis y Delfina que tiene 14 y es al más linda de Cuyo.

¿Fue papá antes de ser médico o al revés?

Ya era médico. Tomi nació durante mi residencia.

¿Cuándo comienza a ejercer la obstetricia y traer chicos al mundo?

Terminé la carrera en el ’87 y en el ’88 comencé mi residencia en Buenos Aires, y ahí aprendí a traer chicos al mundo. Después hice una segunda residencia en diagnóstico prenatal en Estados Unidos. Mi segundo hijo nació en Memphis, Estados Unidos y cuando volvimos a San Luis nació mi hija. O sea, tengo un porteño, un estadounidense y una puntana, y no me pienso mudar más.

Ahí comencé en el hospital dos años y traje muchos chicos al mundo. Y luego lo mismo en la parte privada.

¿Tiene un registro de cuántos chicos ayudó a nacer?

Intenté hacer uno. Pero es imposible. Al principio son pocos, porque nadie te conoce y tenés pocos partos y después hay un pico altísimo y ahí perdés la cuenta.

¿Cuál es la sensación que experimenta al traer a un chico al mundo? ¿Se siente un poco padre de los bebés?

Siempre. Siempre lo pienso a eso. Es un trabajo y es algo que hay que hacer de forma profesional. Tengo que ser frío para tomar decisiones correctas y mantener cierta distancia de lo emocional. Pero una vez que ya ves que las cosas están bien, que la madre y el bebé están bien, te relajas y disfrutás de ese momento de los padres. Aunque hayan pasado cinco por día, los partos siempre me hacen revivir mi historia como padre.

Una de las cosas que yo siempre pienso de la medicina es que para tomar buenas decisiones, tenés que tratar de ponerte “del otro lado del mostrador”: ¿Qué haría yo si la paciente fuera mi mujer, mi hermana, mi hija?.

El médico comparte su gusto por el rock con sus hijos

El médico comparte su gusto por el rock con sus hijos

¿Qué pasa cuando, después de muchos años, se encuentra con alguien que trajo al mundo?

A veces por la calle me muestran un señor de bigotes y me dicen que es a quien traje al mundo y yo no puedo creer. Creo que todavía no me pasó de asistir en el parto a una chica que yo haya hecho nacer, que yo sepa. No sería raro.

¿Cómo se definiría como padre de sus tres hijos y de ser el encargado de traer a otros chicos al mundo?

Ser médico en la relación con mis hijos es lo mismo que ser arquitecto o cualquier otra profesión. Sí, me comparo con lo que era mi padre a quien amaba. Con el tiempo han cambiado muchas cosas para mejor, creo. Yo me llevaba muy bien con mi viejo, compartíamos un montón de cosas pero ahora con mis hijos comparto más.

Nos une mucho la música. Con mis hijos compartimos a los Beatles, son tan fanáticos ellos como yo. Fuimos a ver a Paul Mc Cartney y a Oasis juntos en Buenos Aires, a The Who en Estados Unidos con los varones. Con Delfina compartimos la lectura.

Un padre full time, de los propios y de los que ha visto gestarse y nacer.

 

“Mi vida de ahora en más va a estar completa”

Joel se mira en los ojos de su hijo

Joel se mira en los ojos de su hijo

Joel Rojas es uno de los papás que celebrará, por primera vez este año, el Día del Padre. Con solo 19 años asegura que cumplió un sueño.

En la Maternidad Teresita Baigorria muchas nuevas vidas alegran el lugar. En una de las habitaciones está Joel Rojas que tiene 19 años y el miércoles 12 de abril fue papá por primera vez. Rodeados de familiares y junto a su esposa Jesica, alza a su bebé para sacarse fotos y sale al pasillo. Se emociona y deja ver la inocencia y sencillez de un hombre al que de repente la vida le dio un giro y lo puso en un lugar de mayor fortaleza.

“Es raro lo que siento porque lo esperaba pero no así. Mi vida de ahora en más va a ser completa”, dijo y aseguró que a pesar de ser muy joven siempre quiso ser papá.

Joel celebrará hoy su primer día del padre junto a su hijo que lleva su nombre. Joel cumplió su sueño.

Su pequeño Joel es un tesoro frágil al que quiere proteger

Su pequeño Joel es un tesoro frágil al que quiere proteger

 

 

El título que eligieron los lectores

Una vez más, la Agencia de Noticias de San Luis propuso a sus lectores ser parte de un informe especial.

En esta oportunidad, la propuesta fue a través de Facebook, donde se les pidió a los seguidores que enviaran su frase preferida. El texto que convocaba decía: “Necesitamos de tu colaboración para elegir el título. ¡Ayudanos con la mejor frase que se te ocurra! Colocá el título vos o dale un “me gusta” al que mejor te represente”. Fue así que “Viejo, mi querido viejo…” fue la preferida del público.