El hijo del ídolo máximo del fútbol puntano, recordó a su padre, agradeció a la gente y dejó inaugurada una fundación. 

El gobernador junto al hijo y los padres de Juan Gilberto Funes.

El gobernador junto al hijo y los padres de Juan Gilberto Funes.

Hasta los 15 años, Juan Pablo Funes vivió en San Luis. Jugó al fútbol e hizo amigos. Su padre murió cuando tenía 3 años y en esta provincia le dejó las mejores cosas. Le dejó familia, le dejó los sentimientos y el cariño de un pueblo. Por eso creció pensando que algún día tenía que volver para cumplir una deuda: “Vengo a devolver el amor que todos ustedes me dieron, la verdad que fue difícil perder a mi viejo, pero no perdí abrazos de él, porque todas las veces que ustedes me abrazaban sentía que me abrazaba mi papá. Gracias a eso puede estar conectado siempre con él”.

El recuerdo de Juan Gilberto Funes fue emotivo, tanto como las palabras que le dedicó su hijo el día en el que dejó inaugurada la Fundación Corazón de Búfalo, en la canchita que el mismo Funes creó en los predios vecinos al barrio El Hornero, en el sur de la ciudad capital.

“También vengo a cumplir con mi provincia porque a los 15 años me tocó irme; fue un momento difícil porque yo la amo profundamente y en medio de esa dificultad le hice la promesa que algún día iba a volver a trabajar por y para San Luis. Cuando era chiquito, en este mismo lugar, mi madre me hizo prometerle que fuera lo que fuera iba a ayudar a la gente, y hoy estoy acá, ofreciendo mi tiempo para ayudar a quienes lo necesitan”, indicó. Las premisas que cimientan el proyecto de la Fundación que lo tiene como presidente son desarrollar en ese espacio actividades que cumplan una función social y deportiva.

“Mi viejo eligió este lugar para que esté lleno de chicos y hoy es justo acá donde tenemos que estar, en ningún otro lado. Tal vez pocos saben que mi viejo la última vez se enfermó pintando un portón de acá, porque él amaba este lugar y quería que fuera para la gente”, dijo Juan Pablo, dispuesto a cumplir los deseos de su padre.

En la sede de la Fundación, ubicada sobre calle Salvador Segado, también quedó inaugurado un monolito con la imagen del ídolo que por mucho tiempo estuvo ubicado sobre la avenida Illia. “Vine a devolverles lo que es de ustedes, porque mi papá siempre fue del pueblo”.

Corazón de Búfalo tiene entre sus planes trabajar con distintas instituciones y con el Ministerio de Deportes de la provincia y tener una agenda abierta para que la zona sur tenga un lugar para practicar deporte: “Queremos que sirva de una contención social, para que esté lleno de risas y muchos niños. Si bien esto no va a ser una escuela de fútbol, va a haber espacio para jugarlo y para que sean felices, como lo soñó mi padre”.

"Queremos muchos chicos y muchas risas en este lugar, como lo soñó mi padre", aseguró Juan Pablo.

“Queremos muchos chicos y muchas risas en este lugar, como lo soñó mi padre”, aseguró Juan Pablo.