Lucas Ambroggio es un pibe de la categoría ‘99 de Racing de Villa Mercedes, cumplirá en julio 14 años, ya pasó por Boca y es pretendido por River, Belgrano de Córdoba y Rosario Central.

La preparación previa a un partido no es sencilla para él, porque empieza varias horas antes del encuentro. El motivo es que Lucas es insulino dependiente, y la diabetes lo acompañará de por vida.

Ambroggio jugó desde muy pequeño en Racing, es uno de los mayores valores de los infantiles de la institución. Con 11 años fue a probarse a Boca y allí quedó por bastante tiempo. Fue en esa etapa de su vida cuando desarrolló el primer episodio vinculado a la diabetes.

Esta enfermedad comienza a manifestarse por una deficiencia en el páncreas, que no produce insulina y al no producirla el azúcar no se absorbe y necesita insulina externa para poder vivir. El primer episodio lo tuvo cuando estaba en Boca. Comenzó a sentir muchas ganas de orinar y ese fue un síntoma que llamó la atención a los médicos. «Poliuria», le dijeron los médicos y ahí le contaron que es una de las formas en que se manifiestan los primeros episodios de diabetes.

Una de las primeras preguntas que se hizo Lucas fue si iba a poder seguir jugando al fútbol. El cuerpo médico de Boca le dijo que estaba obligado a jugar al fútbol. La práctica de deportes es algo obligatorio para aquella persona que sufre esta enfermedad. Ejercicios más un esquema de alimentación controlado son dos acciones que deberá llevar a cabo de por vida Ambroggio.

En los partidos oficiales que jugó con Boca en las inferiores, los árbitros eran informados por planilla de la enfermedad de Lucas con el objetivo de prevenir cualquier tipo de inconvenientes en el partido.

Los controles de niveles se los realiza cinco o seis veces por día, y cuando le toca jugar realiza un control unos minutos antes. Dependiendo del nivel de glucosa en la sangre, Lucas mete dentro de las medias un caramelo y un chicle. Su mente requiere un doble esfuerzo: pensar en el partido y en cómo se siente para prevenir una hipoglucemia y no terminar desmayado en el medio del partido.

A pesar de esto, parece que Lucas aprendió a hacer las dos cosas: fue goleador de los campeonatos oficiales en varias oportunidades y el año pasado, sin ir más lejos, terminó primero en la tabla de goleadores con 25 conquistas. Antes en cancha intermedia había hecho 36.

Muchos podrán preguntarse si podrá seguir en la alta competencia en un futuro, y los antecedentes son altamente positivos: Maradona es diabético tipo 2 y Matías Almeyda es diabético tipo 1, al igual que Lucas Ambroggio.

Hoy por hoy, el pibe es pretendido por River, Belgrano de Córdoba y Rosario Central, quienes consideran que su afección es anecdótica para ellos.

Lucas junto a su papá

Lucas junto a su papá