Para muchos, arribar a Villa de la Quebrada significa cumplir con una promesa o agradecer por lo recibido, pero también es disfrutar de la gastronomía local que espera a los peregrinos con platos para todos los gustos.

Las parrillas instaladas a lo largo de las calles principales, los puestos de venta de panchos y choripanes, los carritos que generan tentación con churros rellenos y  las ventas de comidas caseras son algunas de las opciones gastronómicas.

Los visitantes llegan a Villa de la Quebrada por una horas eligen las comidas rápidas, en cambio, los que pernoctan en el lugar optan por comidas más elaboradas.

“Somos de San Luis y todos los años venimos a vender los churros. Es una tradición para nosotros y nos ayuda en lo económico”, dijo Estela una de las vendedoras que, a metros de la Iglesia, ofrece los tradicionales churros rellenos con dulce de leche.

Los tradicionales churros con dulce de leche tienen su lugar en la Villa.

Los tradicionales churros con dulce de leche tienen su lugar en la Villa.

Los tradicionales churros con dulce de leche tienen su lugar en la Villa.

Los tradicionales churros con dulce de leche tienen su lugar en la Villa.