En el marco de los Derechos Humanos, tuvimos una buena experiencia con los internos de nuestra penitenciaría. Comenzamos con los que tienen  habilidades de carpintería de madera. Organizamos la carpintería y personalmente fui a hacerles una propuesta laboral.

“Les ofrecimos que nos fabriquen 250 puertas  de madera para las viviendas del Plan Solidaridad que estamos construyendo. El Gobierno les entregaba la materia prima, los insumos y el equipamiento de la carpintería que falte y les dijimos que nos manifiesten dónde girarles el pago del trabajo. Con mucho orgullo digo que el trabajo ya está cumplido en sus dos terceras partes. Se retiraron las puertas y personalmente participé en el pago. Le pagamos a quienes ellos eligieron  (esposa, madre, hijo, etc.) y otros ahorraron en estampillas y otros en efectivo en una caja dentro de la misma penitenciaría.

Experiencia exitosa que vamos a repetir y ampliar con el servicio de panadería y repostería que ofrecen las internas mujeres y vamos a invertir en el equipamiento necesario.

Los internos son seres humanos que están pagando la pena establecida en la ley y dispuesta por la justicia. Ahora son seres humanos que deben mantener la cultura del trabajo, deben aprender un oficio y debemos darles las chances a contribuir económicamente con su familia para que no se desintegre por  problemas económicos”.