El Centro de Idiomas de la ULP dicta chino desde el 2008. Asisten 50 alumnos. Gramática, compresión lectora y auditiva, expresión oral y escrita son algunos de los ejes centrales que se aplican para la enseñanza de la legua.

La Universidad de La Punta (ULP) en su Centro de idiomas ofrece catorce lenguas extranjeras. Pero al recorrer el edificio del Instituto Tecnológico (IT) de la casa de estudios, donde además de carreras técnicas se brindan los idiomas, llama la atención , Li Liu, con 50 puntanos que se animaron a un idioma en principio indescifrable: el chino mandarín. Quizá por su falta de abecedario para un occidental es una lengua inaprensible. Pero en el Centro de Idiomas de la ULP se demuestra que no es tan así.

En el chino mandarín se utilizan alrededor de 4.000 signos. El idioma forma parte de la familia de las lenguas sino-tibetanas, hay distintos dialectos, pero la forma estandarizada es el Chino Mandarín, que abarca el 70% de la población. La gramática es muy sencilla, ya que no tiene conjugación, además las palabras son muy cortas y mayormente cada una comprende dos sílabas, lo que resulta muy fácil para recordar.

“Las clases son preparadas para la enseñanza de gramática, vocabulario, comprensión lectora, auditiva, traducción y expresión escrita y oral”, cuenta Li, que nació en Taiwán, en Kaohsiung, una ciudad moderna, cerca del océano Índico, que se alterna entre la cultura ancestral y la contemporánea, con una población de 2.970.000 habitantes. Li Liu llegó a la Argentina hace 18 años, primero se instaló en Buenos Aires a trabajar con su tío dueño de una cadena de supermercados. En 1998 decidió mudarse a San Luis con su marido y tres hijos. Para ejercer la docencia tuvo que cursar el idioma español y rendir exámenes. Al principio el desarraigo fue difícil. “Principalmente por el aprendizaje del idioma y adaptarse a las costumbres y la comida. Mis comidas favoritas son pescado, pollo, y mucha verdura”.

A pesar de la distancia, y las diferencias con Kaohsiung, Li está bien arraigada en San Luis. “Aquí encontré mi lugar en el mundo, es una ciudad hermosa, me siento contenida, y tener la oportunidad de enseñar el idioma de mi país natal es único”, asegura. Las clases en el IT se dictan de lunes a viernes, distribuidas en cuatro niveles, durante tres horas cada clase: pueden estudiar alumnos de 14 años en adelante. La pedagogía y la metodología están pensadas para que los alumnos puedan aprender el idioma con facilidad, las clases son prácticas y utilizan la computadora como herramienta de estudio.

Jorge Camargo (39) es uno de los valientes que se animó a vencer prejuicios y estudia chino con Li. “Comencé el año pasado. Desde pequeño tuve afinidad por el idioma”, afirma. Hace seis años sufrió un accidente en su trabajo, lo que le dejó como secuela una neuralgia cerebral y casi nula la audición de un oído. Desde ese momento su vida cambió. “Los médicos me indicaron no hacer esfuerzos psíquicos y físicos, pero la ayuda psicológica y el apoyo familiar me incentivaron para iniciar en el estudio del idioma chino”. Jorge, actualmente, cursa el cuarto nivel del idioma y ha superado con altas calificaciones los exámenes, según cuenta Li Liu. Además es uno de los alumnos más aplicados y atentos. “Desde que comencé a estudiar el idioma mi vida cambió, si bien el accidente me imposibilitó seguir trabajando, hoy mi lugar está en el Centro de Idiomas”. Sobre sus planes para el futuro, una vez que culmine, sus estudios contó: “Mi mayor sueño sería poder viajar, conocer la cultura y costumbres de China”.

Actualmente, el Centro de Idiomas de la ULP se encuentra estableciendo vínculos con la Universidad de Shanghái para lograr intercambios de estudiantes y docentes. “Muchas empresas multinacionales incorporan profesionales que sepan hablar chino, es un idioma comercial y en un futuro será universal como el inglés, por esto tenemos como objetivo trabajar conjuntamente con universidades prestigiosas”, explicó Silvia Maraczuk, responsable del Centro.

Li Liu junto con algunos de sus alumnos.

Li Liu junto con algunos de sus alumnos.